Según el último Informe Monetario Mensual del Banco Central (BCRA), correspondiente a junio, los medios de pago tradicionales se expandieron 3,2% en términos reales durante el mes por la demanda estacional de dinero. Ajustado por estacionalidad, el crecimiento fue de apenas 0,2%, con el circulante en poder del público expandiéndose por segundo mes, mientras los depósitos a la vista no remunerados se contrajeron (-0,6% real s.e.). En tanto, los depósitos a plazo fijo del sector privado cayeron 1,9% real s.e., concentrados en tenencias corporativas (con una contracción de 7,8% real s.e. en las empresas), llevando al M3 privado a una contracción de 0,3% real s.e.
La Base Monetaria se contrajo 1,2% s.e. real en junio, acumulando diez meses consecutivos de caída (registrando una baja de 9,5% real s.e. en lo que va del año). En este contexto, los préstamos en pesos al sector privado mostraron una leve expansión de 0,3% real s.e., traccionados por las líneas comerciales (+1,5% s.e.) —especialmente documentos a sola firma (+2,5% s.e.)—, mientras los adelantos se contrajeron (-1,5% s.e.). Interanualmente, el financiamiento al sector privado crece 3,0% real, representando un 9,2% del PBI (12,3% sumando moneda extranjera).
Pablo Blanco, CFO de Alprestamo, sostiene que la contracción de la Base Monetaria refleja una política monetaria más restrictiva, aunque sin implicar un alza permanente de tasas. “De hecho, en junio se observó un incremento transitorio de las tasas de corto plazo a fin de mes que luego se normalizó al restablecerse la liquidez del sistema”, señala.
A futuro, Blanco estima que el fondeo seguirá disponible con mayor selectividad de los bancos: “Dependerá no solo de la cantidad de dinero sino de la inflación, la demanda de pesos, los encajes y la captación de depósitos”. Agrega que con la desinflación y la estabilización macroeconómica, “es razonable esperar una gradual reducción del costo del financiamiento y una recuperación más sostenida del crédito privado”.
Préstamos al consumo e hipotecarios
Los préstamos al consumo se contrajeron 0,8% mensual real s.e., con caídas de igual magnitud en tarjetas de crédito y préstamos personales. Interanualmente, ambas líneas siguen en terreno negativo, con reducciones de 4,2% real s.e. en las financiaciones con tarjeta y de 1,1% real s.e. en los préstamos personales. En tanto, las tasas continuaron elevadas: según el BCRA, la de préstamos personales promedió 66,6% nominal anual en junio, y la de tarjetas de crédito se ubicó en 85,2% nominal anual.
Para Blanco, la desaceleración del consumo responde a una combinación de factores. “Si bien las tasas nominales descendieron respecto de los máximos del año pasado, siguen siendo elevadas para muchos hogares, a lo que se suma una mayor prudencia de consumidores y entidades en un contexto donde los ingresos reales aún se recuperan”, explica. No obstante, prevé una reactivación paulatina: “La recuperación llegará de forma gradual, acompañando una mayor estabilidad macroeconómica, una baja adicional de tasas y una mejora del poder adquisitivo”.
Los créditos hipotecarios mostraron una expansión mensual de 1,2% s.e. real en junio. En la comparación interanual, acumulan un incremento de 63,1% real, impulsado por las líneas ajustables por UVA.
Blanco destaca que este avance es una muy buena señal: “Demuestra que, cuando existen instrumentos de largo plazo y previsibilidad, la demanda responde”. Aclara que el aumento interanual debe leerse considerando que el mercado parte de una base reducida. El ejecutivo cree que este segmento puede traccionar actividades como la construcción, aunque advierte que el consumo masivo corre por carriles distintos: “El crédito al consumo depende más del ingreso disponible, las tasas y la confianza. Ambos segmentos están relacionados, pero su recuperación no ocurre al mismo ritmo”.
Por otra parte, los préstamos prendarios cayeron 0,4% s.e. mensual en términos reales, profundizando su retroceso desde finales del año pasado. De esta forma, la variación interanual pasó a terreno negativo (-0,6% real s.e.).
Blanco atribuye esta dinámica a la suba en el valor de los vehículos, la necesidad de realizar anticipos importantes y una mayor cautela de los consumidores frente a inversiones grandes. “El segmento volvió a caer reflejando que la recuperación no logra consolidarse”, indica. Asimismo, aclara que Alprestamo no opera actualmente productos prendarios: “Nuestro foco continúa estando en préstamos personales, tarjetas de crédito y cuentas bancarias”.
Respecto del tipo de cambio, Blanco afirma que los movimientos cambiarios deben verse en perspectiva. En los últimos 12 meses, la corrección cambiaria fue consistente con la fuerte desaceleración de la inflación y la baja de tasas en pesos. “Desde Alprestamo no observamos que una variación puntual del tipo de cambio modifique por sí sola la demanda de crédito. Lo que realmente determina el comportamiento de los usuarios es la combinación entre inflación, ingresos reales, tasas y expectativas”, concluye.
Datos de la demanda en Alprestamo
Consultado sobre el comportamiento de la plataforma durante junio, el CFO de Alprestamo compartió los siguientes datos:
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Demanda general: Los canales digitales continuaron consolidándose para comparar financiamiento. En junio, la plataforma alcanzó los 4.931.000 usuarios, un aumento mayor al 30% interanual, con solicitudes estables y firmeza en colocaciones y tarjetas.
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Perfil y geografía: La mayoría de las solicitudes provino de usuarios de entre 25 y 45 años. En cuanto al género, el 52% correspondió a mujeres y el 48% a hombres. Geográficamente, la demanda se distribuyó de forma proporcional a la población del país, concentrándose en los grandes centros urbanos.
Para Blanco, esta tendencia consolida un comportamiento de búsqueda activa de información previa: “Se visualiza un consumidor financiero cada vez más informado y digital”.