Defender el cooperativismo, ser transparente, modernizarse y adaptarse al mercado

En el Día del Cooperativismo, Martín Hinojosa, contador público, productor vitivinícola y bodeguero pone en valor las cooperativas, su rol en la historia de la provincia y la responsabilidad social que cargan. 

En Mendoza, hablar de cooperativismo es hablar de nuestra propia historia.

Durante décadas, las cooperativas fueron la herramienta que permitió que miles de pequeños y medianos productores siguieran trabajando la tierra, elaborando vino y sosteniendo a sus familias.

Gracias a ese modelo, muchas fincas sobrevivieron a las crisis económicas que atravesó el país. Por eso, quienes creemos en el cooperativismo tenemos hoy una responsabilidad que va mucho más allá de defenderlo con discursos. Tenemos la obligación de defenderlo con hechos. Se debe estar a la altura de la realidad vitivinícola mundial. 

El verdadero objetivo del cooperativismo es recuperar la confianza, modernizarse y adaptarse a los mercados. En los últimos años, todos los actores de la vitivinicultura hemos visto una conversación pública sobre Fecovita, que no es la que todos esperamos. La principal cooperativa vitivinícola del país, ha estado centrada en expedientes judiciales; en vez de girar alrededor de la producción, las exportaciones o el desarrollo de los productores. Más allá del resultado definitivo de las causas que hoy lleva adelante la Justicia, nadie puede negar que el conflicto lleva años ocupando la agenda pública.

El nivel de litigiosidad actual, difícilmente encuentre antecedentes en la historia reciente de la vitivinicultura argentina. Todos esperamos la resolución del conflicto, todos esperamos que las partes logren sentarse en una mesa y negociar las diferencias.

El problema si se deja crecer, es cada vez más difícil resolverlo.  Conocemos que ha existido voluntad por la resolución del conflito. Sin embargo, no entendemos porque no han logrado sentarse en una mesa de negociación, en la cual generen una solución. Es importante en estos casos, buscar mediadores objetivos, personas imparciales, que intenten acercar diferencias. De una manera razonable para los involucrados.

Si bien es una tarea difícil, hay que intentarlo y agotar todas las instancias. El cooperativismo está por encima de las diferencias personales y empresariales. El esfuerzo se debe hacer. Si esto se intenta, es decir, si se logra llegar a un acuerdo, mediando objetivamente con personas adecuadas, el resultado siempre va ser mucho mejor que cualquier sentencia judicial.

Siempre es mejor que nuestras cooperativas recuperen el rumbo. Recuperen la visión comercial. Todos queremos que la discusión pase por como ganar nuevos mercados, como generar nuevos productos, como vender más.  

Cuando se recuperen esos objetivos que siguen la gran mayoría de las bodegas y cooperativas, losproductores volverán a entregar su uva a quienes intentan abrir mercados en el exterior. Se incorporarán los jóvenes al sector que evaluarán que vale la pena seguir apostando por este modelo.

Decenas de cooperativas que trabajan correctamente volverán a generar la confianza que supieron construir con el correcto trabajo de toda una vida.

Hoy en día, existe una demanda creciente para elevar los estándares de gobierno de las cooperativas argentinas. El cooperativismo necesita recuperar prestigio. Los principios cooperativos hay que ejercerlos hay que practicarlos todos los días.

Los tiempos vitivinícolas actuales están lejos de ser los mejores. Los miles de productores que hoy conforman el cooperativismo, deben exigir a quienes toman decisiones, cuales son los destinos de los recursos y hacer un control efectivo. Siempre con el ánimo de mejorar y adaptarse a los tiempos que estamos transitando.  

Fecovita es considerada una institución que pertenece a todos los argentinos, participa de aproximadamente un tercio de la producción vitivinícola argentina.

Esa dimensión hace que sus decisiones trasciendan a sus propios asociados. Todos pretendemos que su imagen mejore ya que si eso lo logramos, mejora también la imagen de toda la vitivinicultura. Por eso, es necesario, sentarse en una mesa y solucionar los conflictos. No dejarlos crecer. Sin duda, el esfuerzo vale la pena.

Porque las personas pasan. Las instituciones quedan. 

Y el cooperativismo mendocino necesita instituciones fuertes, para que la vitivinicultura argentina vuelva a concentrarse en lo que realmente importa: producir más, exportar más y volver a crecer.

La gran mayoría de los actores vitivinícolas queremos que el cooperativismo mendocino sea noticia por ayudar a los productores, abrir mercados, generar empleo y demostrar que es posible construir empresas sólidas fundadas en los valores que les dieron origen. Preferimos siempre eso, antes que noticias por causas judiciales, por reclamos o por disputas comerciales.

Defender el cooperativismo teniendo la decisión de corregir lo que sea necesario, para volver a crecer.

Pensamos que el esfuerzo vale la pena.