La búsqueda de mayor productividad, previsibilidad económica y uso eficiente de los recursos genera que cada vez más productores mendocinos incorporen tecnología que reduzca el impacto de la variabilidad climática. En una provincia donde el agua es el principal factor limitante, el riego por goteo se consolida como una de las inversiones con mayor retorno para vid, olivos, frutales y hortalizas.
Según el Departamento General de Irrigación, el 81% del agua de la provincia queda en manos del sector agrícola y aproximadamente el 50% se pierde en canales y fincas que riegan a manto, es decir, por inundación.
Alrededor del 68% de la superficie cultivada se riega de forma gravitacional (a manto o por surcos), mientras que cerca del 24% corresponde a sistemas de riego localizado, que incluyen goteo y microaspersión.
El goteo lleva el agua directamente a la zona radicular, minimiza las pérdidas por evaporación, escurrimiento y percolación, y optimiza el consumo energético. Permite producir más con dos recursos estratégicos: el agua y la energía.
Esto no solo vale para las producciones emblemáticas de Mendoza: vid, olivos, frutales y hortalizas, sino también para inversiones incipientes como frutos secos. Crecer, en este contexto, no implica necesariamente sumar hectáreas: la tecnificación aumenta la productividad sobre la misma superficie y evita los mayores costos de logística, infraestructura y mano de obra que supone ampliar el área cultivada. Además, mejora la rentabilidad y reduce el riesgo asociado a la variabilidad climática.
Los proyectos, además, se diseñan a medida según el tipo de suelo, la disponibilidad de agua, el manejo agronómico y los objetivos de cada establecimiento. La implementación suele hacerse por etapas, de acuerdo con las posibilidades de inversión de cada proyecto, por lo que el acompañamiento técnico es clave.
"El riego es una inversión de largo plazo que se va armando por etapas, y para que rinda de verdad hace falta capacitar al productor y estar a su lado con asesoramiento técnico permanente. Ese vínculo cercano es lo que permite aprovechar al máximo cada campaña", aseguran desde Grupo Halpern. La empresa líder en Cuyo y especialista en gestión eficiente del agua, colocó durante este año 1.250 hectáreas de goteo para finca, una superficie equivalente a unos 240 estadios de fútbol. Las instalaciones de riego por goteo subterráneo requieren criterios de diseño, instalación, operación y mantenimiento específicos y son similares a los utilizados en el riego localizado superficial pero se consideran una serie de elementos auxiliares para garantizar su manejo, control y mantenimiento adecuado.
Una inversión con retorno
Uno de los principales desafíos al incorporar un sistema de riego es evaluar el retorno de la inversión, y para eso resulta fundamental tomar como referencia análisis económicos de establecimientos donde la tecnología ya funciona. En ese sentido, un estudio difundido por Infocampo, comprobó que el goteo subterráneo aumentó 77% el rendimiento del maíz temprano frente al secano.
Para muchos productores, el sistema funciona como un verdadero “seguro” de cosecha: garantiza un piso de rendimiento, aporta previsibilidad al negocio y permite aprovechar líneas de financiamiento con tasas de crédito favorables.
Un referente con números concretos
La dimensión del trabajo de Grupo Halpern se refleja en sus cifras del año: 25 millones de metros de líneas de riego vendidos, una longitud equivalente a 6,76 veces la extensión de Argentina de norte a sur.
Una tendencia que se acelera
Con la crisis hídrica como telón de fondo, la tecnificación del riego deja de ser una opción para convertirse en una condición de competitividad. Cada metro de línea instalada es agua que se queda en la finca en lugar de perderse en el camino, y esa eficiencia se traduce en rentabilidad para el productor y en sustentabilidad para toda la provincia.