Hay una cifra que en la industria empieza a pesar tanto como el precio del insumo principal: el consumo eléctrico. En plantas que operan las 24 horas, los motores eléctricos trifásicos pueden representar la porción más grande del consumo energético. Y ahí es donde Grupo Halpern identificó una oportunidad: enseñarle a esos motores a gastar menos sin perder rendimiento.
La herramienta se llama Integra, una tecnología de inteligencia energética que la empresa incorporó a su portfolio y que ya está funcionando en plantas de distintos rubros del país. Su lógica es simple de explicar, aunque no tanto de lograr: muchos motores industriales trabajan con cargas variables o funcionan por debajo de su capacidad nominal durante buena parte del día. Integra monitorea ese comportamiento en tiempo real y ajusta las variables eléctricas a la demanda real de cada proceso, sin tocar las condiciones que la producción necesita.
De la planilla de cálculo a la planta
Lo interesante no es la promesa, sino lo que pasó cuando se implementó. En una operación minera, una trituradora primaria de mandíbulas —con un motor de 110 kW trabajando a destajo— redujo su consumo energético un 27,8% tras la incorporación de Integra, además de ganar un arranque más suave y menor desgaste mecánico.
En la misma industria, pero en otro eslabón del proceso, una cinta transportadora de mineral con un motor de 18,5 kW bajó un 21% su consumo energético, un 33% su potencia activa y hasta un 56% su demanda reactiva. El sistema, además, empezó a apagarse automáticamente en los tiempos muertos.
El caso más contundente aparece en un rubro bien distinto: una moledora de la industria alimenticia, donde los números treparon a una reducción del 34,15% en potencia activa, 38,33% en potencia reactiva y 34,30% en el consumo energético total, con el beneficio adicional de menos calor generado y equipos con mayor vida útil.
Una lectura financiera, no solo técnica
Para Hernán Norando, CEO de Grupo Halpern, el punto de partida es entender cada equipo antes de intervenirlo. "La eficiencia energética comienza por comprender cómo funciona cada equipo", resume, y agrega una definición que corre el eje de lo operativo a lo financiero: "La eficiencia energética es una herramienta financiera: cuando una empresa consigue reducir consumos en equipos que funcionan 24 horas, el impacto se refleja directamente en su estructura de costos".
Los casos relevados muestran algo que va más allá de un producto: la energía dejó de ser una línea fija en el balance para convertirse en una variable que se puede gestionar, medir y, sobre todo, optimizar.