En el marco del Día Mundial del Agua, la discusión sobre el uso y la gestión del recurso volvió a instalarse con fuerza en Mendoza, una provincia donde el agua no solo es escasa, sino también estratégica para su desarrollo productivo.
En diálogo con Radio Mitre Mendoza, el empresario y referente en sistemas de riego, Sebastián Halpern, trazó un diagnóstico claro: la provincia está lejos de alcanzar un sistema eficiente, aunque aún hay margen para revertir la situación. “Estamos lejos de ganar el partido, pero es un partido que se puede ganar”, resumió.
Uno de los principales puntos que marcó como urgentes es la necesidad de actualizar el marco legal. Según explicó, Mendoza aún se rige por una normativa hídrica con más de un siglo de antigüedad. “Hay que aprobar de una vez por todas una nueva Ley de Aguas. La actual no responde al mundo de hoy”, sostuvo. Para Halpern, esta actualización debe ser el punto de partida de una transformación estructural.
Pero la legislación, aclaró, debe ir acompañada de inversión y planificación a largo plazo. En ese sentido, propuso avanzar en un plan hídrico a 50 años que trascienda los gobiernos de turno y se consolide como política de Estado. “Necesitamos definir hacia dónde vamos y sostener ese rumbo en el tiempo”, remarcó .
Del canal al caño: un cambio de paradigma
Uno de los ejes más concretos de su planteo tiene que ver con la infraestructura. Halpern cuestionó el modelo tradicional de canales de riego y propuso avanzar hacia sistemas de entubado que permitan optimizar el uso del agua.
“Hay que dejar de gastar en canales de hormigón y empezar a entubar el agua, aprovechando la pendiente natural que tiene Mendoza”, explicó . Esta característica geográfica permitiría distribuir el recurso sin necesidad de bombeo, reduciendo costos energéticos y mejorando la eficiencia.
El especialista detalló que, por ejemplo, desde el Dique Potrerillos hasta los oasis productivos existe una diferencia de altura suficiente para impulsar el agua por gravedad. “Se podría regar prácticamente sin costo energético, con un sistema presurizado que entregue el agua en la puerta de cada finca”, afirmó .
Actualmente, cerca del 84% del agua de Mendoza se destina a la agricultura, mientras que el resto se reparte entre consumo humano, industrial y otros usos. Este dato refuerza, según Halpern, la necesidad de mejorar la eficiencia en el sector productivo, clave para la economía provincial.
Obras en marcha y desafíos pendientes
El entrevistado destacó que ya existen avances en esta dirección, con proyectos de acueductos que permiten riego por desnivel sin uso de energía. Sin embargo, advirtió que se trata de iniciativas puntuales frente a un desafío mucho mayor.
“Son obras de muchísima inversión, pero necesarias. Marcan el rumbo, el tema es implementarlo a gran escala”, señaló .
En ese contexto, valoró la toma de conciencia por parte de las autoridades, aunque insistió en la importancia de sostener las políticas en el tiempo. “A veces se avanza más, otras menos. Por eso es clave que haya un plan que no dependa del gobierno de turno”, agregó.
Minería, mitos y uso del agua
Consultado sobre el debate en torno a la minería, Halpern buscó desmitificar su impacto hídrico. Según explicó, esta actividad utiliza apenas el 1% del agua en la provincia, muy por debajo de la agricultura.
“La minería consume muy poca agua y trabaja en circuito cerrado. No hay que tenerle miedo, pero sí ser muy exigentes con los controles”, afirmó .
Al mismo tiempo, insistió en que Mendoza debe seguir fortaleciendo su matriz productiva, optimizando el uso del recurso para continuar produciendo alimentos y vinos de calidad, al tiempo que avanza en nuevas alternativas como el pistacho.
Un recurso estratégico
En una provincia atravesada por la aridez, el agua define no solo el presente, sino también el futuro. La mirada de Halpern pone el foco en una transformación profunda que combine tecnología, inversión y decisión política.
El desafío, coinciden los especialistas, no es menor: se trata de garantizar la sustentabilidad de uno de los recursos más valiosos de Mendoza y, con ello, el desarrollo de toda su economía.