El parque solar que se convirtió en un modelo de negocio energético: el esquema que ya ahorra $ 8 millones al mes

La planta demuestra que la energía solar puede ser también una herramienta de gestión financiera: mediante un sistema de créditos energéticos, reparte el ahorro entre 45 edificios públicos libre de paneles propios.

Más allá del componente ambiental, el Parque Solar Godoy Cruz dejó en sus primeros 30 días de funcionamiento un dato que interesa tanto a la gestión pública como al sector privado que evalúa inversiones en energías renovables: una infraestructura de generación centralizada puede transformarse en un mecanismo de ahorro distribuido, sin que cada punto de consumo necesite su propia instalación.

La clave del proyecto está en su esquema de funcionamiento, denominado Punto de Solo Inyección (PSI), pionero a nivel provincial. A diferencia de los sistemas fotovoltaicos tradicionales, donde la energía generada se consume únicamente en el inmueble donde están instalados los paneles, este modelo vuelca el 100% de la producción directamente a la red de distribución de la Cooperativa Eléctrica de Godoy Cruz.

Desde ahí, mediante un mecanismo de compensación acordado con la distribuidora, esa energía se convierte en créditos que se reparten porcentualmente entre las facturas de 45 inmuebles municipales: jardines maternales, polideportivos, centros de salud y oficinas públicas. Es, en los hechos, un desacople entre el lugar donde se genera la energía y el lugar donde se capitaliza el ahorro, algo que también empieza a explorarse en otros esquemas de generación distribuida a nivel país.

Entre el 27 de julio y el 26 de agosto, la planta —con 1.024 paneles solares— produjo 62.344 kilovatios-hora, con un promedio diario de 2.011 kWh y un pico de potencia de 418 kW en las horas de mayor radiación. Ese volumen equivale al consumo mensual promedio de unos 300 hogares mendocinos y se tradujo en un ahorro fiscal estimado en 8 millones de pesos para las arcas municipales, además de evitar la emisión de 18,7 toneladas de CO₂.

La distribución de esos créditos energéticos siguió una lógica de priorización por uso social: los centros deportivos y polideportivos, con alta demanda de iluminación y equipamiento, se llevaron el 42% del total (26.184 kWh); los edificios administrativos y sedes de atención al vecino, el 28% (17.456 kWh); jardines maternales y centros de salud, el 18% (11.222 kWh); y centros culturales y espacios comunitarios, el 12% restante (7.482 kWh).

Para el intendente Diego Costarelli, el proyecto funciona como una forma directa de devolver valor a la comunidad. "Cada kilovatio-hora renovable vuelve a la comunidad", sintetizó al presentar el primer informe consolidado de operaciones de la planta, en referencia a cómo el ahorro se traduce en mejor equipamiento y servicios públicos sin presión adicional sobre los recursos fiscales del municipio.

Un antecedente para pensar la inversión renovable a escala departamental

Los resultados del primer mes confirman, según el municipio, la factibilidad técnica y económica del modelo. Más allá del caso puntual de Godoy Cruz, el esquema plantea un antecedente concreto para otros municipios o desarrolladores que evalúen proyectos de generación distribuida en la provincia: una sola inversión centralizada, con retorno medible mes a mes, capaz de escalar sus beneficios a múltiples puntos de consumo sin duplicar infraestructura.