En Mendoza, 2 de cada 3 hogares no llegan al día 20 con sus ingresos (y el 62% se endeudó para cubrir gastos básicos)

El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora realizado en la provincia de Mendoza muestra un bolsillo exhausto: la mayoría de los hogares no logra estirar sus ingresos más allá de la segunda mitad del mes.

El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora realizado en la provincia de Mendoza muestra un bolsillo exhausto: la mayoría de los hogares no logra estirar sus ingresos más allá de la segunda mitad del mes, y ese faltante empuja a buena parte de la población a tomar deuda para cubrir lo elemental. El deterioro se repite en la lectura sobre la economía nacional y provincial, con la credibilidad del dato oficial de inflación como uno de los puntos de mayor fricción. En el plano político, el presidente Milei mide mejor en la provincia que en el promedio nacional, mientras el Gobernador exhibe una imagen deteriorada que todavía no se traduce en rechazo a su gestión.

El dato más contundente del mes es que el 79,3% de los mendocinos considera que su salario no le está ganando a la inflación, contra apenas un 19,8% que cree lo contrario. La brecha se agranda con la edad: entre los mayores de 60 años el “no” trepa al 88%, mientras que entre los jóvenes de 18 a 39 se modera, aunque sigue siendo mayoritario, con el 65,2%. Ese patrón etario no es un dato menor: son justamente los mayores, con ingresos más rígidos y menor margen para recomponer el poder adquisitivo por fuera del salario o la jubilación, quienes perciben con mayor crudeza el desfasaje frente a los precios.
 

 

 


Esa percepción tiene un correlato directo en la fecha en la que se agota el ingreso. Solo el 8% llega a fin de mes y puede ahorrar, un tercio (32,5%) llega justo hasta el día 20, y sumando acumulados, dos de cada tres mendocinos (65,4%) no logran estirar sus ingresos más allá de esa fecha. La foto por edad profundiza el diagnóstico: entre los jóvenes de 18 a 39 años el 72,2% no supera el día 20, la proporción más alta de los tres tramos etarios, lo que indica que el ingreso más comprometido no es el de los jubilados o adultos mayores, sino el de quienes recién construyen su trayectoria laboral y probablemente sostienen los salarios de entrada más bajos de la estructura del mercado.
 

 

 


Cuando el ingreso no alcanza, el paso siguiente es el crédito. El 62,2% de los mendocinos tomó deuda en los últimos seis meses, con un pico del 72,3% en el segmento de 40 a 59 años, la franja etaria con mayores responsabilidades económicas familiares. Ese cruce no es casual: es la misma población que combina cargas familiares más altas con salarios que, según reportan, pierden sistemáticamente contra la inflación. De esta manera, es el segmento que más recurre al crédito para sostener su cotidianeidad. En el otro extremo, los mayores de 60 años son quienes menos se endeudan (49%), probablemente por menor acceso al crédito formal antes que por una situación económica más holgada, dado que son además el grupo que peor percibe la relación entre salario e inflación.
 

 

 


Lo que termina de confirmar el diagnóstico es el destino de esa deuda. El 44,3% de quienes se endeudaron lo hizo para cubrir gastos básicos como alimentos y salud, muy por encima de quienes tomaron crédito para comprar bienes durables (20%) o por una situación imprevista puntual (18%). El detalle por edad es elocuente: entre los 40 y 59 años, la franja que más se endeuda, el 51,6%, lo hizo para cubrir gastos básicos, mientras que entre los más jóvenes pesa más el imprevisto puntual (37,4%), coherente con una etapa de menor previsibilidad de ingresos. No se trata, entonces, de un endeudamiento para crecer o invertir, sino de un mecanismo de supervivencia: la plata alcanza hasta el día 20 del mes, y lo que sigue se cubre con crédito destinado a lo esencial, no al consumo ni a la planificación.
 

 

 


La lectura sobre la economía personal muestra un cuadro moderadamente positivo (40,6% positiva contra 25,7% negativa), pero esa valoración se revierte cuando se pregunta por el país (37,3% positiva contra 44,3% negativa) y se mantiene dividida a nivel provincial (34,4% contra 38,2%). Ese patrón —mejor evaluación de lo propio que de lo colectivo— es consistente con lo que Zentrix viene registrando a nivel nacional en los últimos meses, donde la brecha entre percepción personal y macroeconómica también se sostiene mes a mes. La particularidad mendocina aparece en el corte etario: son los adultos de 40 a 59 años, no los jóvenes, quienes muestran la lectura más negativa sobre su propia situación económica (32,8% negativa), reforzando la idea de una franja etaria bajo mayor presión simultánea de ingresos, deuda y percepción.

El quiebre más claro del informe aparece en la credibilidad del dato oficial: el 59,2% no cree que el índice de inflación del INDEC refleje la suba de precios que percibe en su día a día, un rechazo que llega al 71,5% entre los mendocinos de 40 a 59 años, la misma franja más golpeada por el endeudamiento y la que peor evalúa su economía personal. Ese dato conecta de manera directa con el clima de época: al pedirle a los mendocinos que resuman en una palabra el sentimiento que les generan los próximos doce meses, la respuesta dominante fue “incertidumbre”, por encima de términos como “esperanza” o “paciencia”. La combinación de desconfianza en el dato oficial, ingresos que no alcanzan y una deuda que crece para cubrir lo básico configura un humor social que no es de resignación pasiva, sino de expectativa en suspenso: ni el pesimismo ni el optimismo logran instalarse como sentimiento mayoritario, y lo que predomina es la espera de una definición que todavía no llega.
 

 


En el plano político, Javier Milei exhibe en Mendoza una imagen más equilibrada que la que registra a nivel nacional: 40,7% de positiva contra 42,7% de negativa, frente al 32,7% de imagen positiva relevado a nivel país en el MOP de agosto. Su gestión, sin embargo, es evaluada negativamente en la provincia (43% desaprueba contra 36,9% que aprueba), aunque también en un nivel más favorable que el 32,2% de aprobación nacional registrado el mes anterior. Esa diferencia de 4,7 puntos en aprobación de gestión, y de 8 puntos en imagen positiva, ubica a Mendoza como una plaza relativamente más favorable para el oficialismo que el promedio del país, en un contexto en el que la economía provincial exhibe el mismo deterioro de fondo que se observa a nivel nacional. El contraste etario es marcado: entre los jóvenes de 18 a 39 años la imagen positiva de Milei llega al 54,4%, mientras cae a 37,7% entre los mayores de 60, reproduciendo a escala provincial el mismo clivaje generacional que Zentrix viene relevando en el plano nacional.
 

 

 


Alfredo Cornejo, en cambio, muestra una imagen deteriorada (39,6% positiva contra 53,9% negativa) pese a sostener una aprobación de gestión mayoritaria (50,6%), una contradicción que sugiere que buena parte del rechazo a su figura todavía no se traduce en un cuestionamiento a su gestión concreta. El deterioro es particularmente fuerte entre los 40 y 59 años, con el 71,6% de imagen negativa, la franja etaria más crítica hacia el Gobernador y, otra vez, la misma que concentra el mayor endeudamiento, la peor percepción económica personal y el mayor rechazo al dato oficial de inflación. Ese cruce reiterado convierte a los mendocinos de entre 40 y 59 años en el segmento más golpeado del relevamiento, tanto en el plano económico como en el humor hacia la dirigencia provincial, a poco más de un año de que Cornejo deje la gobernación.
 

 


Sobre el estudio

Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), un estudio desarrollado desde Zentrix Consultora con el propósito de relevar percepciones políticas y económicas de la población residente en Mendoza. El relevamiento incluyó 458 casos válidos con cobertura provincial y se realizó entre el 1 y el 7 de septiembre de 2026. Se hizo mediante un diseño muestral dividido por sexo y edad, y calibrado según la estructura del padrón electoral nacional (Legislativas de octubre de 2025), región y rango etario. La recolección de datos se efectuó a través de un cuestionario autoadministrado en línea, con control y depuración de muestra. Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±4,6%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados no deben extrapolarse a niveles subprovinciales sin la debida cautela metodológica.