El anuncio se realizó en la Casa de Gobierno provincial, encabezado por el gobernador Alfredo Cornejo, quien destacó el recorrido que permitió a Mendoza ganar visibilidad global a partir de la articulación entre el sector público y privado. “Hemos logrado en esta casi década posicionarnos en la gastronomía asociada a la vitivinicultura, y esto se refleja en una transformación de nuestra estructura económica, donde el turismo y los servicios vinculados tienen cada vez más peso”, afirmó.
Una apuesta sostenida que da resultados
En los últimos años, Mendoza logró posicionar su gastronomía asociada al vino como un diferencial competitivo. Esta construcción, lejos de ser coyuntural, responde a una política sostenida que hoy comienza a mostrar resultados concretos en términos de turismo, inversiones y empleo.
La provincia no solo forma parte del selecto grupo de destinos incluidos en la Guía Michelin, sino que comparte ese lugar con grandes ciudades de la región como Río de Janeiro, San Pablo y Ciudad de México.
A nivel local, el impacto también es tangible. En apenas dos años, Mendoza sumó 14 nuevos hoteles y mantiene proyectos en desarrollo, una señal de confianza del sector privado en el crecimiento del destino.
Más que prestigio: impacto económico
La continuidad de la guía representa mucho más que un reconocimiento simbólico. Según datos del sector, la gastronomía se ha convertido en uno de los principales motores del gasto turístico, incluso por encima del alojamiento en determinados segmentos.
En la última edición de la Guía Michelin, Mendoza obtuvo seis estrellas, cinco distinciones verdes —vinculadas a la sostenibilidad— y 18 restaurantes seleccionados, consolidando su perfil de destino gastronómico de calidad internacional.
En este sentido, la presidenta del Ente Mendoza Turismo (Emetur), Gabriela Testa, subrayó el valor del trabajo conjunto: “Es un honor enorme y un posicionamiento muy importante para Mendoza. Este reconocimiento refleja el esfuerzo del sector público y privado, y el talento de nuestros chefs y empresarios gastronómicos”.
Testa también remarcó el cambio en las tendencias del turismo: “Hoy el gasto en gastronomía supera incluso al alojamiento, lo que demuestra que dejó de ser un servicio complementario para convertirse en un verdadero atractivo turístico”.
Mendoza como destino integral
Uno de los puntos fuertes que destacan desde el sector turístico es la experiencia integral que ofrece la provincia. La combinación de paisaje, vino, gastronomía y hospitalidad configura una propuesta difícil de replicar y con fuerte identidad propia.
Este modelo ha permitido que la actividad turística genere un efecto derrame sobre toda la cadena productiva, desde productores de alimentos hasta servicios asociados.
Un trabajo articulado con Buenos Aires
La Ciudad de Buenos Aires transita un camino similar, con una estrategia enfocada en consolidar su perfil gastronómico a nivel internacional. Con una amplia oferta y fuerte proyección cultural, la capital aporta escala y conectividad, funcionando como un complemento clave para Mendoza.
Ambos destinos avanzan en acciones conjuntas de promoción en mercados estratégicos como Brasil, Estados Unidos y México, lo que permite potenciar la visibilidad de Argentina como destino integral.
El desafío hacia adelante
Con la continuidad de la Guía Michelin asegurada, Mendoza enfrenta ahora el desafío de sostener y profundizar este posicionamiento. La clave estará en mantener la calidad, atraer nuevas inversiones y seguir ampliando su proyección internacional.
La apuesta es clara: transformar el prestigio en desarrollo económico sostenido, con la gastronomía como uno de los principales motores.