Trigolino, la panadería con aires patagónicos que en plena pandemia abrió su segundo local en Mendoza

(Por Patricia Losada) No fue de la noche a la mañana que los productos de “Trigolino, panadería integral”, se posicionaron entre los más exquisitos del mercado. Hoy abastece a restaurantes mendocinos de los más conocidos y abrió en plena pandemia otro local (el segundo) en el microcentro. La historia de dos hermanos emprendedores que se reinventan en cuarentena.
 

La historia de Trigolino es la de dos hermanos que llegaron a Mendoza desde Bariloche hace 11 años en busca de nuevos horizontes. Para sobrevivir, apostaron a lo que sabían hacer, que era un pan integral, especial, que hacían para los amigos y que luego de andar mucho en la calle investigando el mercado, terminó siendo el motor económico de Ramiro Pérez Juez y su hermana Belén.

“Me acuerdo que no había lugares que ofrecieran un pan distinto, más natural y nutritivo. Yo me hacia todo el tiempo mi pan, y a la gente le encantaba y entonces lo empecé a vender”, recuerda el joven.

Sentado en una de las mesitas que hay en el local de Tucumán y Almirante Brown, del barrio Bombal, Ramiro recuerda que en el 2009 se quedó sin trabajo en una bodega y tuvo que pensar de qué iban a vivir. 

“En ese año hubo una crisis económica en el país, y había que buscar algo para sostenernos. Vimos, en ese momento, que no habían panaderías integrales que ofrecieran productos más cuidados, elaborados artesanalmente. Y como eso lo sabíamos hacer, empezamos a comercializarlos”, comentó el joven a InfoMendoza.

Los primeros pasos, en un principio fueron igual al trabajo de una hormiga, un comienzo desde abajo que dio sus frutos, ya que a los tres meses les alcanzaba para vivir. Con una bicicleta y una canasta de mimbre, recorrían las calles y llevaron sus productos casa por casa durante dos años. 

“Como nos empezó a ir bien, compramos una moto que nos sirvió para hacer los repartos durante 4 años. Todo lo que ganábamos lo invertíamos en pequeñas cosas. Cocinábamos en el horno de una casa y de a poco armamos una panadería. Como el negocio crecía nos mudamos a otra casa más grande y allí pusimos el negocio”, detalla el joven.

Entusiasmado, se acuerda que en esa época el emprendimiento comenzó a expandirse tanto que tuvieron que ocupar en esa casa de Godoy Cruz, el living, la cochera, la cocina y hasta el patio del fondo, para llevar adelante la producción y todo lo relacionado al negocio.

Reinventarse en pandemia
A medida que crecía Trigolino, iban invirtiendo en hornos, máquinas y accesorios para aumentar el volumen de la producción. Esta creció considerablemente cuando comenzaron a abastecer a los restaurantes más conocidos de Mendoza. Antes de la pandemia vendían a unos 35 locales gastronómicos, ahora siguen haciéndolo, pero en el contexto del COVID-19.

“Los restaurantes cerraron con la pandemia y eran nuestra principal fuente de ingreso; eso nos llevó al borde de la quiebra. Había que mantener una fábrica con una cantidad importante de trabajadores; tuvimos que reinventarnos. En base a la buena experiencia del local que habíamos abierto el año pasado en el barrio Bombal, pusimos en marcha el 15 de julio otro local en Espejo 533, en pleno centro. Seguimos apostando…”, explicó Pérez Juez, consciente de que es una nueva apuesta en un contexto difícil, pero es la alternativa que vislumbra para no perder el esfuerzo de 11 años de trabajo.

El secreto de elaborar con calidad
“Todos podemos hacer pan, pero el desafío del panadero es poder hacer un buen pan con harinas que van cambiando por las cosechas, con el clima, con diferentes factores. Hay muchas panaderías que se dedicaron a lo industrial, pero se pierden notas de sabores, nutricionales. No es lo mismo un pan que se hace en dos días que aquel que se hace en dos horas. Nosotros todos los días apostamos, es un riesgo, la mayoría de los días nos sale bien, pero a veces mal porque trabajamos con algo que está vivo”, comenta el emprendedor.

El secreto del éxito de los productos es el cuidado, la paciencia y las ganas de hacer algo distinto, saludable, diferente, cuidado, de calidad. Por ejemplo, invirtieron meses de trabajo para investigar la mejor receta de pan de hamburguesa, que hoy es demandado por una gran cantidad de casas de comida. 

En sus negocios se pueden comprar desde un pan tradicional, hasta el clásico de la casa que es el pan integral de semillas, muy conocido y requerido por los mendocinos. Además se puede conseguir alimentos para veganos y otras especialidades saludables.

De esta forma Trigolino se suma a los emprendimientos familiares que están logrando (eso depende mucho del rubro) sortear a la pandemia y se reinventan.
 

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