¿Qué está pesando en la balanza?
Desde las cámaras empresariales del turismo en Viña del Mar y otros balnearios de la costa chilena, coinciden en que la disminución del flujo de argentinos —y en particular de mendocinos— no es un fenómeno aislado ni casual. Hay factores estructurales que explican esta tendencia.
Cambio monetario y menor conveniencia económica
Una de las razones principales es la evolución de la ecuación cambiaria entre pesos argentinos, dólares y pesos chilenos. Aunque Chile fue históricamente un destino atractivo por su cercanía, la relación de precios se ha deteriorado. Hoy por hoy, los pesos argentinos rinden menos al cambiar por pesos chilenos, lo que encarece costos de alojamiento, comidas y servicios, reduciendo la ventaja que había para vacacionar al otro lado de la cordillera.
Para muchas familias mendocinas, el resultado es una decisión natural: gastar el presupuesto vacacional en destinos dentro de Argentina, donde el poder adquisitivo se estira más, o bien optar por periodos de descanso más cortos o domésticos.
Percepción de inseguridad como factor decisivo
La inseguridad también se ha instalado como una preocupación real. La Embajada argentina en Santiago emitió advertencias por una serie de robos a turistas argentinos en ciudades balneario como La Serena y Viña del Mar, recomendando precauciones específicas para viajeros, desde evitar uso de efectivo en la calle hasta medidas de seguridad con vehículos.
Este clima de inseguridad percibido también incide en las decisiones de las familias al planificar sus vacaciones: para muchos mendocinos, la tranquilidad y el sentirse seguros pesan tanto como la playa y el sol.
Estafas que erosionan la confianza
El golpe más reciente que sacudió a la comunidad viajera fue una estafa masiva que afectó a más de 200 turistas argentinos, muchos de ellos mendocinos. Las víctimas contrataron alojamientos en el balneario de Reñaca —en Viña del Mar— a través de una página web que simulaba ofrecer departamentos reales, pero que resultó ser falsa. Algunos alojamientos llegaron a costar hasta US$ 1.300 por reserva anticipada que nunca se concretó.
Este hecho, ampliamente difundido, generó alarma y desconfianza entre quienes aún estaban pensando en cruzar la frontera para sus vacaciones. En respuesta, autoridades del sector turístico chileno —incluyendo el director de turismo— han anunciado la implementación de un registro único para alojamientos turísticos que apunta a mejorar la seguridad y transparencia a la hora de contratar servicios. Esta medida busca precisamente recuperar la confianza del turista extranjero, algo que para este verano llegó quizá demasiado tarde para frenear la caída.
¿Qué eligen los mendocinos ahora?
El resultado de estas múltiples motivaciones —económicas, de seguridad y de confianza— es una tendencia manifiesta: menos autos con dominio argentino rumbo a Chile y más familias optando por destinos como la Costa Atlántica, chapuzones más cercanos o vacaciones internas en Mendoza o provincias vecinas. La decisión, según encuestas informales de agencias de viajes, refleja que el bolsillo y la tranquilidad pesan tanto como el deseo de playa. Para quienes apuestan a viajar fuera del país, el destino favorito esta temporada ha sido Brasil, y algunos destinos del Caribe que supuerion colocar propuestas accesibles como República Dominicana y Aruba por ejemplo.
La temporada continúa y todavía hay semanas de verano por delante. Pero la lectura de este comienzo es clara: Chile ya no es necesariamente la primera opción para los mendocinos, y si los números finales confirman este giro, puede marcar un cambio cultural y turístico duradero en cómo los argentinos planifican sus veranos.