La tokenización de activos financieros asoma como una de las transformaciones más relevantes del sistema financiero global. Lo que hasta hace pocos años era visto como una innovación incipiente dentro del ecosistema cripto, hoy se refleja en casos concretos impulsados por instituciones financieras, fintechs y nuevos desarrollos tecnológicos.
El crecimiento reciente del mercado muestra una aceleración clara. El segmento de activos del mundo real (RWA) tokenizados ya supera los USD 30.000 millones a nivel global y creció más de 380% en los últimos tres años, impulsado principalmente por instrumentos de renta fija, crédito privado y deuda soberana digitalizada. Actualmente, una parte significativa de estos activos corresponde a bonos del Tesoro de Estados Unidos tokenizados y productos de yield onchain, utilizados tanto por inversores institucionales como por plataformas cripto.
A nivel estructural, las proyecciones también reflejan este cambio de escala. Estimaciones del sector indican que la tokenización podría escalar hasta entre USD 2 y 4 billones hacia 2030, a medida que más instituciones financieras integren infraestructura blockchain en sus operaciones y migren procesos clave hacia entornos digitales.
En este contexto, las blockchains evolucionan hacia un rol central como infraestructura financiera. Redes como Base —desarrollada por Coinbase— comienzan a posicionarse como capas de liquidación que integran a instituciones, desarrolladores y usuarios en un mismo entorno operativo, con operaciones más rápidas, programables y globales.
“Estamos entrando en una nueva etapa en la que la tokenización del sistema financiero deja de ser una promesa y empieza a convertirse en infraestructura. Activos tradicionales como bonos, fondos o instrumentos de crédito comienzan a representarse onchain, lo que permite mayor eficiencia, trazabilidad y acceso global”, afirmó Sebastián Aldasoro, Base Country Lead en Argentina.
Además de la eficiencia operativa, la tokenización introduce cambios estructurales en el funcionamiento de los mercados. La posibilidad de operar 24/7, liquidar transacciones casi en tiempo real y fraccionar activos amplía el acceso a instrumentos que históricamente estaban reservados a grandes inversores, abriendo nuevas oportunidades tanto para individuos como para empresas.
“En mercados como Argentina, donde la digitalización financiera avanza de forma acelerada, estas tendencias pueden tener un impacto especialmente relevante. La tokenización facilita el acceso a instrumentos globales y los agentes de IA pueden optimizar la gestión en contextos de alta volatilidad”, agregó Aldasoro.
Inteligencia artificial y finanzas onchain: una convergencia en expansión
La convergencia entre tokenización e inteligencia artificial redefine la gestión de activos financieros. Nuevos desarrollos muestran cómo agentes de IA pueden automatizar estrategias de inversión, optimizar la asignación de capital y ejecutar operaciones en tiempo real sobre infraestructura blockchain.
Según estimaciones de McKinsey & Company, la inteligencia artificial generativa podría aportar entre USD 2,6 y 4,4 billones anuales a la economía global, con un impacto directo en servicios financieros, especialmente en áreas como gestión de riesgos, análisis de datos y automatización operativa.
En este marco, surgen soluciones que combinan activos tokenizados con modelos de IA para gestionar portafolios dinámicos, optimizar estrategias de yield y reaccionar automáticamente a condiciones de mercado. Este enfoque resulta particularmente relevante en entornos de alta volatilidad, donde la velocidad de decisión y ejecución marca la diferencia.
A medida que esta convergencia se profundiza, el sistema financiero evoluciona hacia un modelo más automatizado, interoperable y programable, donde la combinación de blockchain e inteligencia artificial no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también redefine el acceso y la participación en los mercados, especialmente en economías emergentes.