Basta de emisión: qué significa que el Banco Central ya no pueda financiar al Estado

El Gobierno busca impedir que el Banco Central vuelva a financiar al Tesoro. Qué cambia con la reforma, por qué impacta en la inflación y cómo funciona este esquema en el resto de América Latina.

El Gobierno anunció el envío al Congreso de una nueva Carta Orgánica para el Banco Central. El punto central: la prohibición total de financiar al Estado. Antes de opinar a favor o en contra, conviene entender tres cosas: cómo funcionaba ese financiamiento, qué relación tiene con la inflación y qué hacen los demás países de la región. Vamos por partes.

1. Cómo funcionaba

El BCRA le giraba recursos al Tesoro por tres vías. Los adelantos transitorios: préstamos en pesos con un tope legal, equivalente al 12% de la base monetaria más el 10% de la recaudación. Las transferencias de utilidades: las ganancias contables del Central, que paradójicamente crecen con cada devaluación, porque sus reservas en dólares valen más pesos. Y las letras intransferibles: títulos que el Tesoro le entregaba al Central a cambio de dólares de las reservas.

En economía esto tiene nombre: dominancia fiscal. La política monetaria deja de decidir cuánto emitir según la demanda de dinero y pasa a emitir según lo que el fisco necesita. La magnitud no fue menor: desde 2003, el Central le transfirió al Tesoro el equivalente a casi 35 puntos del PIB acumulados, un promedio cercano a 2 puntos por año.

[GRÁFICO 1: "¿Cuánto emitió el Banco Central para financiar al Estado?" — la serie 2007-2023]

El gráfico muestra el recorrido: un piso de 0,2% del PIB en 2018, un pico de 5,2% en 2014 y el récord absoluto en 2020, cuando la asistencia llegó al 8,2% del PIB según la Oficina de Presupuesto del Congreso.

2. La relación con la inflación

La teoría es simple: cuando se inyectan pesos que la gente no demanda, sin que haya más bienes y servicios detrás, el poder de compra de cada peso cae. Todos los precios expresados en pesos suben. La evidencia argentina acompaña: después del récord de emisión de 2020, la inflación se aceleró año tras año hasta cerrar 2023 en 211,4%, el registro más alto desde 1990 según el INDEC. No fue el único factor —también jugaron el atraso de tarifas, la brecha cambiaria y las expectativas—, pero la secuencia emisión-inflación es de las regularidades más documentadas de la economía monetaria.

3. Qué hace el resto de la región

Acá está el dato que más sorprende: en esto, Argentina era la excepción, no la regla.

[GRÁFICO 2: placa "¿El Banco Central le puede prestar plata al Estado?" — comparación regional]

Brasil lo prohibió en su Constitución de 1988, de forma directa e indirecta. Chile en su ley orgánica de 1989, con única excepción de guerra exterior. Colombia en la Constitución de 1991: solo con voto unánime del directorio del Banco de la República, algo que en la práctica no ocurre. Perú en la Constitución de 1993. México con la reforma constitucional que rige desde 1994: ninguna autoridad puede ordenarle al Banxico conceder financiamiento. El único que lo permite es Uruguay, y con un tope.

El denominador común de todos los que lo prohibieron: décadas de inflación de un dígito en promedio. Chile y Perú, que venían de inflaciones altísimas, son los casos más elocuentes de cómo cerrar esa canilla ancló los precios de largo plazo.

Qué mirar ahora

El proyecto también endurece la remoción de las autoridades del Central (dos tercios de ambas cámaras) y limita el giro de utilidades al Tesoro. Todo esto debe pasar por el Congreso: nada rige todavía y el texto puede cambiar en el debate. Los puntos a seguir: el tratamiento legislativo, qué pasa con el stock de letras intransferibles ya emitidas y cómo se financiará el Tesoro en adelante, que es la verdadera prueba de fuego de cualquier prohibición.

La evaluación completa, cuando conozcamos el texto definitivo. Por ahora, los datos son estos.

Fuentes: Oficina de Presupuesto del Congreso, INDEC, BCRA y constituciones y cartas orgánicas de cada país.