Mendoza no solo puso paisaje: puso política pública. Las dos películas que esta semana llegan a la carrera por los Premios Goya —Hangar Rojo, representando a Chile, y La Virgen de la Tosquera, representando a Argentina— fueron filmadas en la provincia gracias al Cash Rebate, el programa de incentivos que el Gobierno mendocino viene sosteniendo para atraer rodajes y consolidar una industria creativa que todavía es joven, pero que ya factura en dólares y en imagen.
El dato no es menor para quien mira el negocio detrás de la cámara: cuando una producción elige Mendoza, no solo llega un director y un elenco. Llega también una cadena de proveedores que se activa por semanas: hotelería, gastronomía, transporte, alquiler de equipos, técnicos y servicios profesionales. Esa es, justamente, la lógica que persigue el Cash Rebate desde su diseño: convertir el rodaje en motor de actividad económica local, más allá del resultado artístico final.
Dos películas, un mismo escenario
Hangar Rojo, dirigida por el chileno Juan Pablo Sallato, es una coproducción entre Argentina, Chile e Italia rodada íntegramente en territorio mendocino. El propio director remarcó la calidad del equipo técnico local y de las locaciones disponibles, y llegó a plantear que el incentivo provincial tiene potencial para transformar a Mendoza en un polo de producción audiovisual a escala latinoamericana. No es un elogio protocolar: es la clase de comentario que circula entre productoras internacionales y que termina definiendo dónde se filma la próxima película.
La Virgen de la Tosquera, dirigida por Laura Casabé y basada en relatos de Mariana Enríquez, fue elegida por la Academia de Cine Argentina para representar al país en los Goya. Buena parte de su rodaje también se hizo en la provincia, con el respaldo del Cash Rebate y de la Mendoza Film Commission. Desde Mostra Cine, la productora detrás del filme, remarcaron el crecimiento de una industria local que, señalan, se vuelve cada vez "más robusta y competitiva" al amparo de este tipo de políticas.
El negocio detrás de las locaciones
Para los productores asociados a ambos proyectos, el fenómeno no es casualidad: es la combinación de recursos humanos calificados, colaboración público-privada e incentivos económicos concretos. La cuenta que hacen es simple y directa: filmar en Mendoza no es solo hacer una película, es generar empleo y mover proveedores locales, desde la hotelería hasta los servicios profesionales.
Ahí aparece el concepto que más le interesa a quien piensa en desarrollo territorial: la "marca región". Cuando una producción mendocina llega a una vidriera como los Goya, viaja también una postal de sus locaciones, sus capacidades técnicas y sus empresas, algo que ninguna campaña de promoción turística logra replicar con el mismo alcance.
Desde el sector remarcan, además, que el verdadero valor del Cash Rebate no está en financiar películas puntuales, sino en sostenerse como política de largo plazo: atraer inversión, generar empleo calificado y mostrar a Mendoza en el mapa audiovisual global.
Una estrategia con varios actores institucionales
El titular de la Agencia Mendocina de Innovación, Ciencia y Tecnología, Federico Morábito, destacó que la provincia ya cuenta con una estructura audiovisual consolidada —productoras, profesionales, locaciones y organismos de promoción— capaz de competir y vender servicios en cadenas globales de valor. Según explicó, el esquema combina la coordinación institucional entre la Film Commission, ProMendoza, Cultura, Turismo, el Ministerio de Producción y la propia Agencia, con el incentivo económico del Cash Rebate como motor de la actividad.
El paisaje como activo económico
Más allá de la política pública, hay un factor que ninguna planilla de incentivos puede fabricar: el escenario. Viñedos al pie de la Cordillera, luz de altura, desierto y montaña a pocos kilómetros de distancia son, para la industria del cine, un activo tan valioso como cualquier subsidio. Mendoza ofrece en pocos kilómetros la variedad de locaciones que en otras geografías exige trasladar un rodaje entre varias provincias o países, lo que también se traduce en ahorro de costos de producción.
Esa combinación —paisaje singular más incentivo fiscal más mano de obra calificada— es la que hoy lleva a dos películas filmadas en Mendoza a competir en una de las principales vidrieras del cine iberoamericano. Y es, también, la carta de presentación que la provincia busca consolidar frente a la próxima producción que evalúe dónde rodar.
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