El índice Merval medido en dólares (CCL) avanzó un 7% en la última semana, impulsado principalmente por las acciones de YPF y Grupo Galicia, que registraron subas cercanas al 12%. El contraste con el escenario externo es evidente: los principales ETF globales, como el SPY y el EEM, retrocedieron un 1,8%, reflejando el pesimismo de los inversores frente al contexto internacional.
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos en dólares se mantuvieron estables, con el riesgo país en torno a los 600 puntos básicos. Esta estabilidad se destaca frente a la caída del 0,7% en los bonos de mercados emergentes, lo que sugiere cierta resiliencia de los activos locales. En paralelo, la deuda en pesos continuó mostrando una tendencia positiva, favorecida por un tipo de cambio estable y elevados niveles de liquidez en el sistema financiero.
Este comportamiento del mercado convive con una economía doméstica que exhibe señales mixtas. En 2025, el Producto Bruto Interno creció un 4,4%, con un avance del 0,6% en el cuarto trimestre respecto al período previo en términos desestacionalizados. Sin embargo, el crecimiento es heterogéneo entre sectores. Actividades como la intermediación financiera (17,2%), el agro (16,1%), la pesca (10,6%) y la minería (8,1%) lideraron la expansión. En contraste, sectores clave en generación de empleo como la industria manufacturera (-5%) y el comercio (-2,2%) continúan rezagados.
Este desbalance plantea un desafío central para la política económica: la necesidad de sostener una baja en las tasas de interés que permita reactivar el crédito y dinamizar los sectores más castigados.
En este contexto, el Tesoro se prepara para una nueva licitación de deuda en moneda local, en un escenario de tasas de corto plazo en descenso y buena liquidez bancaria. La estrategia oficial apunta a extender plazos y despejar vencimientos futuros, ofreciendo instrumentos con distintos mecanismos de ajuste.
Además, se suma la emisión de un nuevo bono en dólares con vencimiento en octubre de 2028, que pagará una tasa nominal anual del 6% con cupones mensuales y amortización íntegra al vencimiento. La colocación inicial será de hasta 150 millones de dólares, ampliable en una segunda ronda. El mercado seguirá de cerca la demanda por este instrumento, especialmente por tratarse de un bono que atraviesa el próximo ciclo electoral.
El escenario internacional, en tanto, continúa siendo un factor de presión. Los mercados globales reflejan la incertidumbre derivada de los conflictos geopolíticos y su impacto sobre la inflación y la política monetaria. En la última semana, el Nasdaq cayó un 2,3% y el Dow Jones un 1,2%, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense mostraron fuertes subas.
La tasa a 10 años en Estados Unidos pasó del 3,9% al 4,3% desde el inicio del conflicto, en una señal de que el mercado desconfía de los recortes de tasas proyectados por la Reserva Federal. Por el contrario, los inversores comienzan a incorporar la posibilidad de tasas más altas por más tiempo, o incluso nuevas subas, en un contexto de persistente presión inflacionaria.
Este entorno fortalece al dólar y reduce el atractivo de los activos emergentes, lo que en condiciones normales afectaría con mayor intensidad a economías como la argentina. Sin embargo, el comportamiento reciente sugiere una desacople parcial, al menos en el corto plazo.
En paralelo, la energía vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global. En Europa, el precio del gas aumentó más de un 50% desde el inicio del conflicto, lo que llevó al Banco Central Europeo a revisar al alza sus proyecciones de inflación para 2026 al 2,6%. La entidad no descarta nuevas subas de tasas si los precios se mantienen alejados de su objetivo.
En Estados Unidos, la política también suma incertidumbre. A meses de las elecciones de medio término, la evolución del conflicto internacional comienza a impactar en la aprobación del gobierno, agregando presión sobre la toma de decisiones en materia energética y geopolítica.
En este complejo tablero global, Argentina muestra una performance atípica. La mejora en los activos financieros convive con desafíos estructurales y un contexto externo adverso. La incógnita hacia adelante es si este desacople podrá sostenerse o si, como ha ocurrido en otras ocasiones, las tensiones internacionales terminarán imponiendo su peso sobre los mercados locales.