El inicio del ciclo lectivo 2026 vuelve a poner en tensión el bolsillo de las familias mendocinas. Con listas de útiles en mano y los uniformes ya exhibidos en las vidrieras, el regreso a clases se convierte, una vez más, en uno de los momentos de mayor presión económica del año. Según un relevamiento de la consultora Focus Market, la canasta escolar registra incrementos de hasta el 15% interanual, con picos que alcanzan el 24% en algunos productos específicos. Equipar a un alumno de primaria puede costar entre $ 120.000 y $ 243.000, dependiendo de la calidad de los artículos y las marcas elegidas. En el caso del nivel secundario, si se suma tecnología como una notebook o una impresora, el gasto puede superar el millón de pesos.
La dinámica de compra también cambió. El comercio electrónico continúa creciendo y gana terreno en la temporada escolar. Datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) indican que el e-commerce creció alrededor del 60% en facturación durante 2025, con más de 645 millones de unidades vendidas y un ticket promedio que supera los $ 143.000. Las categorías vinculadas con la vuelta a clases —indumentaria, artículos infantiles y tecnología— se encuentran entre las de mayor expansión. En este contexto, cada vez más familias comparan precios en plataformas digitales antes de acercarse a un comercio físico y priorizan promociones y financiación en cuotas.
En Mendoza, además, este año se observa una menor inclinación a cruzar a Chile para realizar compras escolares. Si bien durante temporadas anteriores la diferencia cambiaria incentivó el turismo de compras, en 2026 el tipo de cambio resulta menos conveniente y los costos asociados al viaje reducen el margen de ahorro. Esto impacta en el comercio local, que recupera parte de la demanda, aunque debe competir con los precios online y la llegada de productos importados, especialmente de origen chino, que ofrecen valores más accesibles en mochilas, cartucheras y artículos de librería.
María Fernández, madre de dos hijos —uno en primaria y otro en secundaria—, cuenta que este año comenzó a organizar las compras en enero. “Primero miro online y después comparo en las librerías del barrio. Aprovechamos cuotas y promociones bancarias. Cruzar a Chile ya no nos conviene como antes, así que tratamos de encontrar ofertas acá”, explica. Para ella, el mayor gasto está en la tecnología: “La notebook fue lo más caro. Sin financiación sería imposible”.
Del lado de los comercios, el escenario es desafiante. Luis Martínez, dueño de una librería en Guaymallén, asegura que la temporada arrancó con movimiento, aunque con clientes más cautelosos. “La gente pregunta, compara y muchas veces vuelve después de revisar precios en internet. Notamos más competencia de productos importados, sobre todo chinos, que llegan con precios bajos. Nosotros tratamos de diferenciarnos con atención personalizada y combos escolares”, señala. A su vez, Julieta Ríos, propietaria de una pyme de tecnología, destaca que las ventas dependen en gran medida de las cuotas. “Sin financiación, es muy difícil cerrar una operación grande. El cliente busca facilidades y eso hoy es clave”.
En cuanto a las instituciones educativas privadas, los ajustes en las cuotas existen, pero desde el sector aseguran que se mantuvieron dentro de parámetros moderados. Directivos de colegios consultados indican que las subas responden principalmente al incremento de costos operativos y salariales. En promedio, la cuota mensual de un colegio privado en Mendoza puede oscilar entre $ 90.000 y $ 180.000, según nivel y servicios adicionales. Si se suman matrícula, uniformes y materiales, escolarizar a un niño en una institución privada al inicio de clases puede implicar un desembolso inicial que supera ampliamente los $ 300.000.
En este contexto, el inicio de clases no es solo una fecha en el calendario, sino una verdadera planificación financiera para miles de hogares. Entre la búsqueda de precios, la comparación online, la menor ventaja de comprar en el exterior y la presión de los costos educativos, las familias vuelven a confirmar que la educación sigue siendo una prioridad. Aun con números que ajustan y obligan a reorganizar gastos, la apuesta por el futuro de los hijos continúa ocupando el primer lugar en la lista de prioridades.