La Cabrera Mendoza celebró su segundo aniversario con una apuesta que sigue firme en la escena gastronómica local

La Cabrera Mendoza celebró su segundo aniversario con una velada especial junto a su creador, Gastón Riveira. En un contexto desafiante, el restaurante reafirma su apuesta y se consolida en la escena local.

En el corazón del Hualta Hotel, La Cabrera Mendoza celebró su segundo aniversario con una velada que reunió a periodistas, comunicadores y amigos de la casa. El encuentro, realizado el domingo 26 de abril, tuvo como momento central el brindis y el soplo de las velas de una torta que simbolizó no solo el paso del tiempo, sino la consolidación de una propuesta que llegó a la provincia como una apuesta ambiciosa y hoy se muestra sólida.

La celebración contó con la presencia de su creador, Gastón Riveira, junto a Julio Camssen, propietario del hotel, y su familia. En un ambiente distendido —marca registrada de la casa— los invitados pudieron disfrutar de un menú especialmente diseñado para la ocasión, reafirmando el ADN de La Cabrera: cocina generosa, impronta porteña y una experiencia que combina producto, servicio y ambiente.

A dos años de su desembarco en Mendoza, el restaurante mantiene su esencia, pero también dialoga con el entorno. La alianza con Hualta Wines y el vínculo directo con el mundo del vino le han dado una identidad propia dentro del universo de la marca, sumando valor a una experiencia que trasciende la parrilla tradicional.

Lejos de la comodidad, el proyecto sigue en movimiento. En un contexto desafiante para la gastronomía y el turismo, La Cabrera Mendoza apuesta a la creatividad, a la adaptación y a sostener un estándar que prioriza al cliente por sobre cualquier reconocimiento externo.

InfoMendoza compartió un ping pong en exclusiva con Gastón Riveira

—A dos años de la apertura, ¿cómo ves hoy a La Cabrera Mendoza?

—No solo fue una apuesta importante, sino que sigue siéndolo. Hoy el restaurante está sólido, pero siempre con preguntas. Nos preguntamos constantemente cuántas personas necesitamos para alcanzar el equilibrio. Eso no cambia.

—¿Qué tuvieron en cuenta al elegir Mendoza para desembarcar?

—El emprendedor no sabe si en la pileta hay agua. Se tira igual. Evaluás cosas, claro, pero nunca sabés realmente qué va a pasar.

—¿Qué rol juega el vínculo con Huental Wines?

—Es fundamental. Es impresionante cómo tracciona. Estar de la mano de una bodega en Mendoza es clave y ese valor también se traslada a otros restaurantes.

—¿Cómo ves el panorama actual de la gastronomía y el turismo?

—Lo veo como un avión carreteando. Está tomando velocidad, pero todavía no despegó. Va a pasar, pero hoy está en ese proceso.

—En ese contexto, ¿cómo sostienen el consumo?

—Con medidas creativas: menús cerrados, opciones al mediodía, propuestas fuera de horario pico, nuevas ideas. Y también ajustando costos, como hace todo el mundo.

—¿Piensan en nuevas aperturas?

—Ya estamos en varias provincias: Salta, Jujuy, Misiones, Corrientes. Seguimos creciendo.

—¿Buscan reconocimiento como las estrellas Michelin?

—No estamos detrás de los premios. Estamos detrás de los clientes, de la calidad y del producto. Queremos ser el mejor restaurante de la Argentina.

—¿Qué distingue a La Cabrera Mendoza?

—Somos menú, ambiente y servicio. Somos cocina casera con carne, un bistró barroco de barrio y un servicio distendido. Esa combinación es lo que somos.

—¿Qué creés que hizo crecer a La Cabrera desde sus inicios?

—El valor agregado. Siempre pensamos en agregar valor. Eso es lo que nos diferenció desde el principio.

Con dos años en la provincia, La Cabrera Mendoza reafirma su lugar en la escena local: una marca consolidada que, lejos de acomodarse, sigue apostando. Porque, como define su propio creador, el vuelo todavía está en pista.