Durante años, miles de mendocinos cruzaron la cordillera atraídos por la conveniencia de precios en indumentaria, tecnología y otros bienes. Sin embargo, el encarecimiento del combustible en Chile elevó significativamente los costos de traslado, lo que empezó a desalentar los viajes cortos de compras, especialmente los de un solo día. A esto se suma un contexto de tipo de cambio menos favorable, que reduce la brecha de precios y vuelve menos atractivo el turismo comercial.
Operadores turísticos locales advierten una leve retracción en la demanda de paquetes hacia ciudades como Santiago o Viña del Mar, particularmente en segmentos de consumo medio. Al mismo tiempo, agencias señalan que el costo del transporte —clave en este tipo de viajes— es uno de los factores que más incide en la decisión final de los viajeros.
Pero el impacto más profundo se registra en el transporte internacional de cargas, un sector estratégico para Mendoza por su rol como corredor bioceánico. Desde la Asociación Propietarios de Camiones de Mendoza (APROCAM) manifestaron su preocupación por el aumento de costos operativos.
“El transporte de cargas no es formador de precios; para establecer una tarifa tomamos distintos componentes como combustible, mano de obra, repuestos y mantenimiento, que en conjunto forman la matriz de costos”, explicó su presidente, Ricardo Squartini. En ese sentido, remarcó que el incremento del combustible —sumado a la quita de subsidios en Chile— afecta directamente al transporte internacional.
Desde la entidad indicaron que el sector no tiene margen para absorber estos aumentos, en un contexto donde la actividad ya venía golpeada. “La caída en la actividad ha hecho que los dadores de carga impongan tarifas que en muchos casos están muy por debajo de sus puntos de equilibrio, hasta en el orden del 40%”, advirtió Squartini.
Ante este escenario, APROCAM recomienda a los transportistas renegociar tarifas con las empresas contratantes, trasladando los mayores costos. De no hacerlo, advierten, se compromete la sostenibilidad del sector.
El encarecimiento del transporte impacta de manera directa en toda la cadena logística, desde exportaciones hasta abastecimiento interno, lo que podría traducirse en aumentos de precios en distintos rubros. En una provincia como Mendoza, donde el comercio exterior y la conexión con Chile son pilares económicos, cualquier alteración en los costos logísticos tiene un efecto multiplicador.
Así, el aumento del combustible en el país vecino no solo redefine hábitos de consumo y turismo, sino que también tensiona uno de los engranajes centrales de la economía regional, con Mendoza como puente clave entre el Atlántico y el Pacífico.