La tendencia de las bodegas para 2021 es seguir acompañando al público local

Julia Zuccardi / Familia Zuccardi

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< (Por Carla Luna) Para Familia Zuccardi, Santa Julia es mucho más que la bodega de Maipú y la línea de vinos que más los identifica en el mundo, porque (Santa) Julia es también esa mujer de amplia sonrisa y valores tan profundos y sanos. Aquí un mano a mano con Info Mendoza sobre su vida y los desafíos del enoturismo para 2021.

Julia Zuccardi es la única hija mujer del matrimonio de Ana Mitrano y José Zuccardi, dos referentes del mundo vitivinícola, que levantaron el imperio de Bodega Familia Zuccardi y a diferencia de sus hermanos no se abocó a la industria agrícola, sino que estudió Inglés en la Universidad de Cuyo, desde donde exploró y reinterpretó el enoturismo 

Desde hace 10 años está a cargo del Área de Turismo y Hospitality de Bodega Familia  Zuccardi, un espacio donde se respira su impronta, con más de cincuenta personas a cargo. Sencilla y cálida a la vez, con perfil bajo pero muy segura del importante rol que cumple el enoturismo en la provincia y el momento difícil en que pasa la industria tras la pandemia, Julia se suma a Un Café conInfoMendoza.

-¿Cómo resultó el 2020 y la pandemia tanto en lo personal como en el marco empresarial y qué sacás de positivo?

-Fue un año realmente complicado e inesperado. El turismo estuvo entre los principales afectados. Lo sorprendente es que el 2021 proyectaba ser un excelente año para el turismo. Enero y febrero (2020) fueron récord, con una proyección muy positiva.  De un día para el otro, todo lo que teníamos planificado se desplomó. Fueron muchos meses cerrados y después comenzamos con las limitaciones, ya que nuestro público más grueso es el turista. Trabajar con los locales fue una manera de activarlo pero no suplió la falta del turismo. En lo personal, fue un año de muchos desafíos y terminé contenta porque mi principal meta para este año era cuidar el recurso humano y logramos mantener todo el equipo. Lo primero que hicimos fue reubicar nuestra gente tanto en bodega como en aceites con la suerte que justo comenzó la cosecha de uva y luego la de aceituna. Fue todo un logro terminar el año con la misma gente que comenzamos.

-¿Crees que este 2021 será mejor, igual o peor que 2020? ¿Por qué?

-Si todo sigue con la misma tendencia de Europa es difícil planificar, aunque tenemos mucha expectativa con la vacuna. El año pasado nos enseñó a ser flexibles, a encontrarnos en distintos lugares y buscarles la vuelta. La gente que trabaja conmigo tuvo la oportunidad de estar en otras áreas de la empresa y entenderla desde otro lugar lo cual deja mucho aprendizaje. Aprendieron la actividad desde otro lugar y eso suma mucho en la experiencia del visitante, porque son chicos que estuvieron trabajando en bodega y te pueden contar de primera mano el proceso de vinificación. Sin lugar a duda fue positivo y muy enriquecedor.

¿Qué proyecciones y expectativas tenes para este 2021? ¿Qué proyectos y objetivos nuevos les gustaría concretar en los próximos meses?

-El 2020 nos dejó un gran aprendizaje e iniciamos adaptándonos al turismo local, lo cual seguiremos este año.  En general las bodegas no teníamos incluido el turismo local porque siendo honestos había mucho turismo extranjero. Sin embargo, las propuestas no eran accesibles para el argentino y eso nos obligó a trabajar en función de la realidad del turista provincial y nacional. En 2020 nos acomodamos a esa realidad y la tendencia del 2021 seguirá siendo la misma, acompañar el público local

En algún momento dijiste que no siempre pensaste trabajar en la bodega ¿Cómo te diste cuenta que querías involucrarte?

-Más allá de ser una empresa familiar, tanto yo como mis hermanos nunca sentimos el peso del mandato familiar. Mis padres y mis abuelos fueron abiertos en dejarnos elegir  libremente lo que queríamos. La verdad que yo no encontraba mi lugar antes que la bodega desarrollara el área de turismo. Mis hermanos tuvieron claro que el área agrícola sería su camino y yo estudié inglés porque eso me gustaba y fue justo paralelamente cuando estaba en la universidad que inició el turismo y empecé a trabajar temporariamente hasta que vi que esto realmente me gustaba. Así fui avanzando con el turismo y me encanta lo que hago.

¿Cómo ves proyectado el legado de una empresa de tales dimensiones en tus hijos?

-En las empresas familiares se vive mucho eso del mandato familiar, pero nosotros nunca la tuvimos, lo cual me dejó una gran enseñanza tanto para mí como para mis hijos. Si ellos tienen ganas de ser parte se tendrán que preparar. No proyecto nada, lo lindo es que tengan la posibilidad de elegir. Nosotros estamos acá porque tuvimos la oportunidad de elegir y si el día de mañana quieren,  formarán parte de este espacio pero siempre capacitándose para ocuparlo de la mejor manera posible.

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