La gira tuvo como primeras escalas Madrid y Barcelona, dos plazas clave para el consumo y la distribución de vinos en España. En ambas ciudades se realizaron degustaciones dirigidas a importadores, distribuidores, sommeliers y referentes gastronómicos, un público estratégico para consolidar acuerdos comerciales de mediano y largo plazo.
En Madrid, la actividad se desarrolló en la Embajada Argentina y marcó la primera degustación organizada por ProMendoza en esa ciudad. Más de 70 profesionales del sector participaron del encuentro, que incluyó una charla técnica sobre tendencias de consumo a cargo de Pilar Oltra, fundadora y CEO de Vinology, una referencia en el análisis del mercado vitivinícola europeo. El interés registrado confirmó un dato que el sector ya viene observando: el vino argentino, y en particular el mendocino, comienza a ganar terreno en segmentos donde antes tenía menor visibilidad.
La agenda continuó en Barcelona, donde se llevó a cabo una degustación similar en el Consulado General y Centro de Promoción de la República Argentina. Allí, el énfasis volvió a estar puesto en la construcción de vínculos comerciales y en la inserción de las etiquetas mendocinas en restaurantes, vinotecas especializadas y cadenas de distribución.
La misión se desarrolló en paralelo a la gira europea vinculada a la Feria Wine Paris 2026, lo que permitió a las bodegas participantes relevar de primera mano nuevas tendencias en producción, comercialización y consumo, incluyendo el creciente interés por vinos de perfil diferencial y el segmento de spirits.
Participaron de la acción once bodegas mendocinas: Bodega Araujo, Cinco Sentidos, Gualtallary Wines, Las Perdices, Mi Estancia, Mi Terruño, Titarelli, Viña Alta, Don Rosendo, Huentala Wines y Krontiras. Para muchas de ellas, el mercado español representa no solo una oportunidad de exportación directa, sino también una vidriera estratégica para proyectarse hacia otros destinos europeos.
Desde ProMendoza destacaron la calidad de las convocatorias y el sostenido interés de importadores y distribuidores, en un contexto donde la gastronomía argentina gana protagonismo en España y actúa como un impulsor natural del consumo de vinos nacionales. En ese escenario, las bodegas mendocinas buscan consolidar su presencia con una propuesta basada en calidad, diversidad de estilos y una identidad de origen cada vez más reconocida.