Ambos eventos reunieron a empresarios, productores y dirigentes políticos en el marco de la Fiesta Nacional de la Vendimia, pero dejaron una radiografía compleja del sector: discursos atravesados por la crisis vitivinícola, fuerte presencia política y un mapa de poder que comienza a mostrar cambios en la representación del sector.
El almuerzo del INTA: “tender puentes” en un sector fragmentado
El primero de los encuentros se desarrolló bajo la organización del INTA y tuvo como eje central la necesidad de reconstruir consensos dentro de la vitivinicultura. El mensaje principal del evento fue claro: en un contexto de crisis productiva y caída del consumo, el sector necesita cooperación y diálogo entre todos los actores.
Los organizadores insistieron en la idea de “tender puentes” entre productores, bodegas, instituciones técnicas y gobiernos, en un momento donde las diferencias dentro de la cadena vitivinícola se han profundizado.
El encuentro reunió a referentes técnicos, productores y empresarios en un ámbito que buscó correrse del tono político tradicional de otros espacios vendimiales, poniendo el foco en la innovación, la investigación aplicada y el desarrollo productivo.
El planteo dejó en evidencia una preocupación compartida: la vitivinicultura enfrenta cambios estructurales —desde la caída del consumo mundial hasta la presión de costos— que obligan a repensar el modelo productivo.
Bodegas de Argentina: reclamos por competitividad
Mientras, el tradicional almuerzo de Bodegas de Argentina, realizado en el Espacio Arizu, en Godoy Cruz, uno de los eventos más emblemáticos del calendario institucional del vino.
Allí, el presidente de la entidad, Walter Bressia, volvió a plantear las preocupaciones del sector empresario: presión impositiva, costos logísticos elevados y pérdida de competitividad internacional.
El dirigente insistió en la necesidad de avanzar en reformas estructurales que permitan mejorar las condiciones para producir y exportar vino argentino. El mensaje reflejó el momento que atraviesa la industria, con bodegas y productores enfrentando uno de los escenarios más complejos de los últimos años.
Cornejo y el respaldo a la agenda productiva
En ambos encuentros, el gobernador Alfredo Cornejo volvió a insistir en la necesidad de mejorar la competitividad de la economía regional y reforzar el perfil exportador de la vitivinicultura.
El mandatario provincial planteó que Mendoza debe profundizar su inserción en los mercados internacionales y destacó la importancia de generar condiciones macroeconómicas que favorezcan la inversión y el desarrollo del sector.
Vendimia, escenario de la interna nacional
El almuerzo de Bodegas de Argentina tuvo además un fuerte componente político. La coincidencia entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem convirtió al evento en uno de los focos de la interna nacional del oficialismo.
La presencia simultánea de ambos dirigentes —en medio de tensiones dentro del gobierno libertario— trasladó la disputa política al corazón de la agenda vendimial. Según distintas lecturas políticas, Mendoza terminó funcionando como escenario de esa puja por protagonismo dentro del espacio gobernante.
Villarruel, que llegó a la provincia con una agenda cargada de actividades vinculadas al sector productivo, evitó profundizar el conflicto político, aunque dejó un mensaje claro sobre las preocupaciones sociales vinculadas a la producción y el empleo.
Un mapa del poder vendimial en transformación
Más allá de los discursos, la edición 2026 de la Vendimia dejó otra señal que comienza a ser comentada dentro del sector: estos encuentros tradicionales ya no concentran el mismo peso que tuvieron durante décadas.
Aunque siguen siendo espacios relevantes para la política y el empresariado del vino, cada vez más actores del ecosistema vitivinícola —emprendedores, proyectos tecnológicos, turismo del vino, startups y nuevos consumidores— buscan otros ámbitos para debatir el futuro de la industria.
Foros de innovación, eventos de inversión y encuentros vinculados al enoturismo empiezan a disputar protagonismo en una Vendimia que, a noventa años de su creación, refleja también los cambios que atraviesa el mundo del vino.
En ese contexto, los almuerzos institucionales continúan siendo el lugar donde se cruzan los discursos del poder político y empresario. Pero el mapa social del vino mendocino comienza a ampliarse y a encontrar nuevos espacios de representación.