Europa vive un verano de alerta máxima. El 26 de julio un atacante de 21 años arrolló a manifestantes del Desfile del Orgullo en Berlín y luego los agredió con un machete; murió una mujer y hubo unos treinta heridos. Pocos días después, la policía francesa informó la detención de seis hombres que presuntamente planeaban un atentado vinculado a una sinagoga del norte de París. Las autoridades europeas coinciden en que la amenaza es alta. La pregunta para el inversor argentino es otra: ¿llega ese ruido a la pantalla de los bonos y las acciones locales?
El impacto directo es limitado
Los atentados aislados, por graves que sean, rara vez mueven por sí solos al riesgo país. En la rueda de cada uno de ellos, los mercados emergentes no mostraron un patrón propio atribuible a esos hechos. Lo que sí hacen es sumar incertidumbre política y presión sobre los gobiernos europeos, en un momento en que los inversores globales ya están nerviosos.
El verdadero canal: Medio Oriente, petróleo y tasas
El factor que sí castiga a la Argentina es el conflicto bélico en Medio Oriente, que se superpone con la tensión en Europa. El conflicto prolongado mantiene el petróleo por encima de los US$100 por barril, lo que alimenta los precios minoristas en Estados Unidos y eleva la probabilidad de una nueva suba de tasas de la Reserva Federal. Según un analista citado por Reuters, petróleo firme y posible alza de tasas perjudican a los mercados emergentes, les quitan liquidez y encarecen el financiamiento.
El resultado se ve en el riesgo país. A fines de agosto cerraba en 503 puntos básicos; el 16 de octubre subió 26 unidades hasta 648, con el Brent en US$110, su máximo desde marzo. El mismo análisis señala que, como la Argentina tiene un “beta” alto, exagera tanto las subas como las bajas cuando hay salida generalizada de activos de alto riesgo.
La otra cara: el petróleo ayuda a las cuentas externas
No todo es negativo. El encarecimiento del crudo y de los minerales garantiza que el superávit comercial siga creciendo, con chances de acercarse a US$28.000 millones este año y exportaciones que podrían rozar los US$100.000 millones. Eso favorece a la energía, a Vaca Muerta y a la minería, y sostiene la estabilidad cambiaria, aunque no alcanza para bajar el costo de la deuda.
Qué mirar de acá en adelante
- La reunión de la Fed y el dato de inflación en Estados Unidos.
- La evolución del Brent y de la tensión en el Golfo Pérsico.
- Un nuevo canje de deuda que prepara el Ministerio de Economía, según el análisis de El Economista.
- Un eventual agravamiento de la inestabilidad política europea, que sumaría aversión al riesgo.
En síntesis: para los mercados argentinos, el terrorismo en Europa funciona más como un factor de clima que como un detonante. Lo que realmente mueve la aguja es la combinación de guerra, petróleo caro y tasas altas en Estados Unidos.
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