Fondo de Asistencia Laboral (FAL) entrará en vigencia el 1 de noviembre y las empresas ya empiezan a prepararse para incorporarlo a su gestión financiera. Con la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para los productos de inversión colectiva del FAL, el esquema sumó definiciones sobre los vehículos habilitados y su funcionamiento. Según el análisis de Enrique Basabe Picasso, Chief Legal Officer de Mills Capital, las compañías deberán resolver cuándo utilizar los recursos, qué política de inversión y liquidez adoptar, qué entidad y vehículo elegir y cómo coordinar a sus distintas áreas.
No es un costo adicional, pero cambia el destino de los aportes
Para Basabe Picasso, el FAL no representa un costo extra para el empleador. Lo que hace es modificar el destino de una parte de las contribuciones que la empresa ya realiza: esos recursos pasan a conformar un patrimonio separado, pensado para afrontar indemnizaciones y que, mientras no se utilice, puede ser administrado e invertido.
Aporte obligatorio, uso voluntario
Una de las claves del esquema es que el aporte es obligatorio, pero usar los fondos acumulados es una decisión de la empresa. Ante una indemnización, podrá recurrir al FAL o pagar con otros recursos. Además, el sistema permite realizar aportes voluntarios por encima del mínimo, con el fin de capitalizar el fondo y contar con más disponibilidad frente a futuras contingencias laborales.
Liquidez y rotación de personal
La política de inversión dependerá de cada compañía y, en particular, de su nivel de rotación. Una empresa con mucha rotación puede tener necesidades de liquidez distintas a otra con baja rotación. Por eso, el especialista recomienda analizar la rotación propia, las particularidades del sector y la dinámica de empresas comparables para definir un horizonte de inversión acorde.
En qué se puede invertir
El marco regulatorio fija el universo de activos permitidos:
- Deuda del Estado Nacional.
- Deuda provincial y de la Ciudad de Buenos Aires.
- Depósitos en entidades financieras.
- Obligaciones negociables locales.
En el caso de la deuda provincial y las obligaciones negociables, se exige calificación "AAA" en escala nacional otorgada por al menos dos calificadoras, una condición que eleva el estándar crediticio. A eso se suman límites de diversificación y la obligación de que los activos estén integrados y sean pagaderos en pesos, y negociados en mercados autorizados del país.
Dentro de ese marco, Mills Capital busca un equilibrio entre disponibilidad de fondos, preservación del capital y rendimiento. El objetivo, explicó Basabe Picasso, es contar con liquidez para pagar indemnizaciones cuando sea necesario, sin perder de vista que los recursos permanecen invertidos y pueden capitalizarse mientras la empresa no los necesite. La estrategia, agregó, dependerá del horizonte que cada compañía pueda asignarles.
Qué entidad y qué vehículo elegir
Otra decisión será qué entidad habilitada administrará los recursos y qué estructura se usará para canalizar la inversión. Los Fondos Comunes de Inversión Abiertos (FCIA) son una alternativa para administrar los recursos del FAL a través de entidades habilitadas, bajo las condiciones de la CNV.
La elección no es necesariamente definitiva, ya que el esquema contempla la portabilidad entre administradoras con ciertas condiciones:
- El traspaso debe completarse dentro de los diez días hábiles desde la solicitud.
- Cuando se trata de entidades distintas, hay ventanas de traspaso en junio o diciembre de cada año.
- Como regla, rige una permanencia mínima de seis meses.
Un tema que excede a Recursos Humanos
Para el especialista, la implementación exigirá coordinación entre Recursos Humanos, Finanzas, Legales y Tesorería. La información sobre nómina, rotación y posibles indemnizaciones deberá integrarse con las decisiones de liquidez e inversión, además de los aspectos legales y regulatorios del esquema. Cada empresa tendrá que definir cómo incorporar el FAL a su propia gestión.
De costo contingente a obligación planificable
El FAL también permite pensar esos recursos a largo plazo: si la empresa no los necesita de inmediato, pueden seguir invertidos y capitalizarse, y ahí el interés compuesto cobra relevancia. Para Basabe Picasso, el desafío no se limita a constituir el fondo, sino a integrarlo a la planificación financiera. Cuando una obligación laboral puede anticiparse, financiarse y administrarse en el tiempo, cambia la forma en que la compañía piensa su liquidez y sus riesgos.
Fuente: Enrique Basabe Picasso, Chief Legal Officer de Mills Capital.
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