En un contexto económico marcado por la desaceleración de los precios en algunos rubros, el costo de los materiales de construcción en Mendoza muestra señales de estabilidad durante 2026. Así lo refleja el último informe difundido por la Red Edificar, cuyo Índice Red Edificar (IRE) registró en marzo una variación de apenas 0,09%, acumulando un incremento del 1% en el primer trimestre del año, tomando como base diciembre de 2025.
El dato confirma una tendencia de subas moderadas en lo que va del año: en enero el índice había marcado un 0,69% y en febrero un 0,26%. Se trata de una desaceleración significativa respecto a 2025, cuando el indicador acumuló una suba anual del 27,46%, con picos mensuales como el 2,62% registrado en diciembre. La medición, que releva más de 100 productos del mercado local —entre ellos hierro, hormigón, madera, sanitarios, grifería y materiales eléctricos—, se consolida como una referencia clave para el sector en la provincia.
Sin embargo, esta relativa estabilidad en los precios de los insumos no necesariamente se traduce en una baja del costo total de construir. Por el contrario, en Mendoza —y en gran parte de la Argentina— comienza a instalarse una tendencia que rompe con una lógica histórica: hoy, en muchos casos, resulta más conveniente comprar una vivienda terminada que encarar una obra desde cero.
Durante décadas, los argentinos encontraron en el “ladrillo” una de las formas más seguras de resguardar valor frente a la inflación. La autoconstrucción o la inversión progresiva en materiales fue una estrategia habitual de ahorro, especialmente en contextos de incertidumbre económica. No obstante, el escenario actual presenta nuevas variables que alteran esa ecuación.
Aunque los materiales muestran subas contenidas, el costo de la mano de obra, los tiempos de ejecución, la carga impositiva y la incertidumbre macroeconómica siguen impactando en el valor final de una obra. A esto se suma la dificultad de planificar a largo plazo en un país donde los costos pueden cambiar de manera abrupta, incluso cuando los indicadores mensuales muestran estabilidad.
Construir una casa en Mendoza en abril de 2026 ronda entre $1.462.615 y $1.721.144 por metro cuadrado para viviendas de calidad estándar, según el Colegio de Arquitectos y el Centro de Ingenieros de la provincia. Estos valores incluyen materiales y mano de obra, con una tendencia de estabilidad en los costos de los insumos durante el primer bimestre. Es decir que construir una casa de 100m2 puede costar como muy económica 150millones, sin contar terreno.
En paralelo, el mercado inmobiliario comienza a ofrecer oportunidades que, en términos relativos, resultan más atractivas. La desaceleración en el precio de los materiales, combinada con valores de propiedades que no siempre acompañaron la inflación en los últimos años, genera una brecha que favorece la compra de viviendas ya construidas. En otras palabras, mientras construir mantiene costos elevados e inciertos, el precio de algunas propiedades se vuelve competitivo.
Este fenómeno también se explica por un cambio en la lógica de inversión. Frente a la necesidad de liquidez y a un mercado que busca reactivarse, muchos propietarios optan por vender, lo que incrementa la oferta y presiona los precios a la baja o, al menos, los mantiene estables. Para el comprador, esto representa una oportunidad difícil de ignorar frente a los riesgos y plazos de una obra nueva.
En este contexto, el Índice Red Edificar cumple un rol fundamental al aportar información precisa y sistemática sobre la evolución de los costos de materiales en Mendoza. Elaborado a partir de una red de empresas que reúne 28 puntos de venta en la provincia, el indicador se posiciona como una herramienta clave para desarrolladores, constructores y particulares que deben tomar decisiones en un escenario cambiante.
La conclusión, sin embargo, trasciende los números: el histórico “refugio en ladrillos” que caracterizó a la cultura argentina empieza a reconfigurarse. Si bien la construcción sigue siendo una inversión relevante, las condiciones actuales obligan a repensar estrategias. Hoy, más que nunca, la decisión entre construir o comprar requiere un análisis fino de costos, tiempos y riesgos.
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