Crédito, consumo y actividad: aparecen señales de reactivación y el mercado mira a los sectores cíclicos

La recuperación del crédito al consumo, una mejora en la dinámica de la actividad y señales alentadoras desde el sistema financiero alimentan las expectativas de una reactivación gradual durante los próximos meses.

 

Desde comienzos de año, el Gobierno nacional ha dado muestras de reconocer que la recuperación económica no avanza al mismo ritmo en todos los sectores. En ese contexto, impulsó una serie de medidas orientadas a mejorar las condiciones financieras, entre ellas un escenario de mayor liquidez para el sistema y una flexibilización de los encajes bancarios.

La estrategia apunta a facilitar una baja de las tasas de corto plazo y estimular la recuperación del crédito, uno de los motores clave para consolidar el crecimiento. Los primeros datos comienzan a reflejar algunos resultados.

El impacto de las LEFIS y el freno al crédito

Para entender el escenario actual es necesario remontarse a mediados de 2025. Según un análisis de Ohana Inversiones, el vencimiento de las LEFIS generó una fuerte volatilidad en las tasas de interés, afectando la rentabilidad del negocio bancario tradicional.

Como consecuencia, se produjo una desaceleración en los préstamos comerciales y, especialmente, en el financiamiento destinado al consumo. Este último segmento fue uno de los más golpeados por el aumento de las tasas y por el crecimiento de la morosidad de las familias.

Abril marcó un punto de inflexión

Uno de los datos más relevantes surgió en abril. Los préstamos destinados al consumo crecieron 1,6% mensual en términos reales y sin estacionalidad, impulsados principalmente por el uso de tarjetas de crédito.

La cifra resulta significativa porque revierte una tendencia descendente que se había prolongado durante varios meses.

En paralelo, el conjunto de los créditos al sector privado en pesos mostró una expansión del 0,6% mensual en términos reales, luego de dos meses consecutivos de caída.

Otro dato destacado es que la relación entre los créditos al sector privado —sumando préstamos en pesos y dólares— y el Producto Bruto Interno alcanzó el 12,3% en abril, frente al 11,8% registrado en septiembre de 2025. Aunque la mejora es moderada, refleja una recuperación en la profundidad financiera de la economía, que continúa siendo baja en comparación con otros países de la región.

La mora comienza a estabilizarse

Otro indicador que genera expectativas positivas es la evolución de la morosidad del sistema financiero.

En marzo, la irregularidad total de los créditos alcanzó el 7%, con una incidencia mucho mayor en las familias (11,5%) que en las empresas (3,1%).

Sin embargo, datos presentados recientemente por Banco Galicia y BBVA muestran una tendencia que podría anticipar una mejora.

Si bien la proporción de créditos irregulares sobre el total de financiaciones continuó aumentando durante el primer trimestre —tal como esperaba el mercado—, el costo asociado a esos préstamos problemáticos comenzó a disminuir.

Para los analistas, esto indicaría que las previsiones por incobrabilidad realizadas por los bancos fueron superiores a las pérdidas efectivamente observadas. En consecuencia, durante los próximos trimestres podría registrarse una moderación en los niveles de mora.

La actividad económica también muestra señales positivas

Las señales de recuperación no se limitan al crédito.

El último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró que en marzo la economía creció 3,5% respecto de febrero en la serie desestacionalizada, uno de los avances mensuales más importantes de los últimos tiempos.

Además del dato agregado, los analistas destacan el desempeño de sectores clave para el empleo y el consumo.

La industria manufacturera, la construcción y el comercio mayorista y minorista registraron mejoras interanuales significativas después de varios meses de contracción, sugiriendo que la recuperación comienza a extenderse hacia actividades con fuerte impacto en la economía real.

La decisión que enfrenta el Gobierno

En este escenario, los sectores más vinculados al ciclo económico vuelven a captar la atención de los inversores.

Desde Ohana Inversiones sostienen una visión positiva sobre los sectores cíclicos del mercado argentino, particularmente el financiero, bajo la premisa de que una mejora del crédito y de la actividad puede traducirse en mejores resultados para las compañías.

No obstante, advierten que la evolución de la economía dependerá en gran medida de las decisiones que adopte el Gobierno una vez concluida la etapa de mayor liquidación de divisas del complejo agroexportador.

El principal desafío será encontrar un equilibrio entre la recuperación de la actividad y la estabilidad cambiaria.

Por un lado, el Ejecutivo podría optar por profundizar el proceso de reactivación económica, aun aceptando una mayor presión sobre el tipo de cambio. Por otro, podría priorizar la estabilidad del dólar mediante tasas de interés más elevadas, aunque eso implique un menor dinamismo en la economía.

La respuesta a ese dilema será determinante para confirmar si las señales observadas en los últimos meses representan apenas un rebote transitorio o el inicio de una etapa más sostenida de crecimiento.

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