El mercado financiero argentino transitó una semana de equilibrio aparente, atravesada por señales externas más benignas y una recomposición parcial en los activos de renta fija. Mientras el índice Merval medido en contado con liquidación cerró prácticamente sin variaciones, la dinámica interna evidenció fuertes contrastes entre sectores, con caídas en energía y avances en bancos.
Las acciones vinculadas al sector oil & gas fueron las más castigadas, en línea con la baja internacional del precio del crudo tras la desescalada del conflicto en Medio Oriente. En ese marco, YPF lideró las pérdidas con una caída del 7,64%. En contraposición, el segmento financiero mostró resiliencia: Grupo Galicia avanzó 2,61% y Banco Macro trepó 3,92%, apuntalando al índice y compensando el retroceso energético.
En el frente de renta fija, la atención del mercado se concentró en la curva en dólares, que mostró un desempeño destacado tras varias semanas de rezago frente a referencias locales. Este repunte se tradujo en una caída cercana al 10% del riesgo país, que cerró en torno a los 557 puntos básicos, reflejando una mejora en la percepción de los inversores sobre la deuda soberana. En paralelo, la curva en pesos se mantuvo estable, sostenida por la dinámica del tipo de cambio y la liquidez del sistema financiero.
El contexto internacional aportó un viento a favor. La tregua anunciada en el conflicto en Medio Oriente, aunque todavía incipiente, contribuyó a mejorar el apetito por riesgo. Sin embargo, persisten focos de incertidumbre: el estratégico estrecho de Ormuz continúa cerrado, lo que impide una normalización total del flujo de petróleo. Aun así, el mercado parece descontar una resolución favorable en el corto plazo, como lo evidencia la caída del 15% en el precio del barril WTI y la suba generalizada de los activos de riesgo.
En este escenario, también jugaron un rol clave los datos macroeconómicos de Estados Unidos. La inflación de marzo mostró una leve desaceleración, con un 3,3% interanual en el índice general, por debajo de lo esperado por el mercado. La inflación subyacente, en tanto, se ubicó en 2,6%, también mejor a las previsiones. Estas cifras refuerzan la expectativa de un sendero de tasas más estable a nivel global.
No obstante, la actividad económica estadounidense encendió una señal de alerta. El crecimiento del PBI en el cuarto trimestre de 2025 fue revisado a la baja hasta una tasa anualizada del 0,5%, muy por debajo del 4,4% registrado en el trimestre previo. La secuencia de correcciones negativas refleja una pérdida de dinamismo más pronunciada de lo inicialmente estimado.
De cara a las próximas semanas, el mercado seguirá atento a dos variables clave: la evolución del conflicto en Medio Oriente y la trayectoria de la política monetaria en Estados Unidos. En ese delicado equilibrio entre expectativas y fundamentos, los activos argentinos encontraron un respiro, aunque todavía sostenido “con alambre”.
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