Semana del Torrontés: tres etiquetas de Mendoza y Salta para descubrir la cepa argentina

Susana Balbo, Andeluna y Don David muestran tres miradas del Torrontés: con barrica, fresco de altura y bajo en alcohol. Una cepa que aspira a ser, entre los blancos, lo que el Malbec es entre los tintos.

Desde este lunes 5 de octubre, la Semana del Torrontés pone el foco en la única cepa blanca que la Argentina puede reclamar como propia. Con una intensidad aromática de flores, frutas blancas, cáscara de naranja y miel, el Torrontés no se cultiva con la misma identidad en ningún otro país. Las bodegas lo saben y aprovechan la semana para mostrar que el varietal ya no se resume en un blanco perfumado y dulzón.

La apuesta de Susana Balbo: un blanco "serio" y de guarda

Para la enóloga Susana Balbo, con casi 45 años de oficio, el Torrontés puede ocupar entre las uvas blancas el mismo lugar que hoy tiene el Malbec. Su argumento es el potencial: "Es irrepetible en otros países", sostiene. También cree que el prejuicio sobre su dulzor viene de una época en que la vinificación dejaba aromas casi perfumados contrastados con azúcar residual. Ella buscó lo contrario: más acidez y más equilibrio, sin perder los aromas de la cepa.

Esa idea se traduce en el Susana Balbo Signature Barrel Fermented Torrontés 2026, elaborado con uvas de Paraje Altamira, en el Valle de Uco, a unos 1.150 metros de altura. La vendimia es manual, con maceración en prensa con hielo seco durante dos horas, y el mosto fermenta en barricas de roble francés. Luego pasa seis meses de crianza con removido semanal de las borras. El resultado es un vino dorado, con frutas tropicales, limón, pomelo y notas florales, de textura sedosa. Precio sugerido: $37.338.

José Lovaglio Balbo explica el contexto de fondo. A su juicio, el consumidor cambia más rápido que antes y una gastronomía más sofisticada pide vinos con balance, acidez y finura. Plantar en zonas más altas y pedregosas da mayor definición varietal. "Estamos viviendo una auténtica reversión de los blancos en Argentina", afirma. En la bodega trabajan en blancos de guarda con gran potencial.

Andeluna: frescura de altura, sin madera

Desde Tupungato, Andeluna Torrontés Edición Limitada 2026 va por el camino opuesto: un blanco joven, floral y sin barrica. La cosecha es mecánica, el prensado neumático y la fermentación se hace con levaduras seleccionadas en acero inoxidable a 14 °C, sin maloláctica. En copa, color plata brillante, con jazmín, azahar, melocotón blanco y pera, cuerpo medio y acidez delicada.

La ficha técnica ayuda a desmontar el mito del dulzor: tiene 12% de alcohol y apenas 1,8 g/l de azúcar residual, es decir, un vino seco. La enóloga jefe es Jimena López y la etiqueta evoca la Cordillera. Precio sugerido: $ 14.450.

Don David: la novedad de bajo alcohol

La tercera propuesta viene del norte. La línea Don David, de Bodega El Esteco, presenta en Cafayate su Low Alcohol Torrontés, con 8,5% de alcohol y unas 65 calorías por copa de 100 ml. Se elabora con levaduras seleccionadas y fermentación a 15 °C, y muestra un perfil de flores blancas y cítricos, con una entrada suave, ligeramente dulce y refrescante. Su precio sugerido es de $11.576.

Detrás hay una lógica comercial. Según la bodega, el Torrontés tradicional de la marca es el más vendido de su portfolio dentro del varietal, y la marca está presente en 20 países. La nueva etiqueta busca sumar a una categoría de vinos livianos que, según la empresa, crece entre los nuevos consumidores. El enólogo Claudio Maza la define como una expresión moderna y más liviana, respaldada por la tradición de la bodega.

Una cepa, tres precios, tres públicos

Las tres etiquetas cubren segmentos distintos: el vino de guarda con crianza en roble, el blanco fresco de altura para el consumo cotidiano y la opción liviana para quien busca graduación baja. Para la industria, ese abanico es el argumento central de la semana. Como dice Balbo, el Torrontés permite hacer jugos sin alcohol, vinos dulces naturales, fermentados en roble e incluso cortes. La pregunta que queda abierta es si el consumidor, local y de exportación, está dispuesto a verlo como el blanco emblema del país.

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