Con la confirmación del fenómeno meteorológico “El Niño” para la temporada primavera-verano —que según el Plan Interinstitucional de Prevención de AEMSA podría alcanzar una intensidad fuerte, con hasta 25% de probabilidad de convertirse en "Súper Niño"—, el sector agrícola mendocino enfrenta un desafío inverso al de los últimos años: en lugar de escasez hídrica, el riesgo pasa a ser el exceso de agua y la irregularidad de las lluvias, justo en el arranque de la temporada de brotación y en plena ventana de heladas tardías, uno de los períodos más sensibles del año para vides y frutales.
En ese contexto, la tecnología disponible para el productor cobra un rol central a la hora de decidir cómo proteger el cultivo y cómo aprovechar cada ventana de trabajo entre eventos climáticos.
El problema de aplicar con el suelo mojado
Uno de los efectos menos visibles de un escenario de lluvias frecuentes es la reducción de las oportunidades para ingresar a los lotes. El suelo húmedo dificulta el paso de maquinaria pesada, mientras que la humedad prolongada en las plantaciones favorece el desarrollo de enfermedades, lo que obliga a aplicaciones sanitarias más ajustadas en tiempo.
Frente a esto, existen en el mercado equipos de pulverización pensados para distintos escenarios: los pulverizadores turbo, orientados a viñedos y frutales, generan un flujo de aire que mejora la penetración de las gotas en el follaje y logra una cobertura más uniforme, algo relevante justamente cuando la humedad favorece la aparición de enfermedades.
Para otro tipo de producciones como las hortícolas, se utilizan pulverizadores de barras u otros equipos adaptados al cultivo, la superficie y el volumen de aplicación requerido.
Una alternativa que fue ganando terreno es el dron agrícola. Al aplicar desde el aire, evita que un tractor o pulverizador circule sobre el lote, lo que resulta especialmente útil cuando el suelo conserva demasiada humedad y el ingreso de equipos pesados podría provocar compactación, huellas profundas o atascamientos.Los drones también permiten acceder a sectores de circulación complicada y aprovechar ventanas breves entre lluvias. Se trata, de todos modos, de una tecnología complementaria a la pulverización terrestre: la elección entre uno u otro equipo —o la combinación de ambos— depende del cultivo, la superficie y las condiciones meteorológicas del momento, y la decisión sobre productos, dosis y momentos de aplicación debe estar siempre a cargo de un ingeniero agrónomo.
Especialistas del sector coinciden agrícola en que, más allá del equipo elegido, la clave está en el mantenimiento: bombas, filtros, boquillas, mangueras y sistemas de control deben revisarse antes de que arranque la temporada, para no perder las pocas horas útiles que deja una ventana de buen tiempo entre lluvias.
Heladas tardías: cuando el aire frío se concentra a nivel del suelo
El otro frente de atención en septiembre y octubre —meses críticos por el riesgo de heladas tardías durante la brotación— es la protección térmica. La irregularidad que suele traer un fenómeno como “El Niño” agrega una variable extra a una contingencia que de por sí es difícil de anticipar.
"Este año monitoreamos con más atención que nunca. No alcanza con mirar el pronóstico general, hay que seguir la finca lote por lote, porque cada sector reacciona distinto ante una helada", explica Lucas Gilbert, gerente de Agrocosecha, empresa mendocina de servicios y maquinaria agrícola.
Durante las noches despejadas y con poco viento, el suelo pierde calor rápidamente y el aire frío queda concentrado cerca de la superficie, mientras algunos metros más arriba se mantiene una capa más cálida: es lo que se conoce como inversión térmica. Las turbinas antiheladas portátiles funcionan tomando ese aire de altura y empujándolo hacia el cultivo, para mezclar las capas y moderar la temperatura alrededor de las plantas durante una helada radiativa.
A diferencia de las torres fijas, este tipo de turbinas puede trasladarse entre los cuadros más sensibles de la finca según el pronóstico y el estado fenológico del cultivo, sin necesidad de construir una base permanente. En el mercado local hay equipos con distintas capacidades de cobertura —desde modelos pensados para 4-5 hectáreas hasta otros que cubren 6-7 hectáreas con mayor radio de alcance—, con autonomía de varias horas y encendido automático por sensor de temperatura.
"Veníamos de gestionar la falta de agua durante años, y ahora el desafío puede ser exactamente al revés. Eso cambia por completo cómo planificamos el riego y el manejo de suelo para esta temporada", agrega Gilbert.
Según explican desde Agrocosecha, la elección del equipo no debería basarse únicamente en la cantidad de hectáreas a proteger: también hay que considerar la topografía de la finca, la existencia de sectores bajos donde se acumula el aire frío, el tipo de cultivo y su sensibilidad, la dirección del viento y la intensidad habitual de las heladas en la zona.
Además, este tipo de tecnología es más eficaz ante heladas radiativas con inversión térmica, y pierde efectividad cuando el frío llega acompañado de viento, por lo que conviene evaluar las condiciones particulares de cada establecimiento antes de invertir en un equipo.
De una campaña récord a un escenario incierto
La temporada anterior 2025/26 cerró con resultados destacados pese a las dificultades que impuso La Niña, apoyada en gran medida en el uso de tecnología y en el ajuste fino de las decisiones productivas. Pero el nuevo escenario plantea otro tipo de problema.
"Lo que aprendimos gestionando la sequía nos sirve en parte, pero un escenario de Niño fuerte plantea otro tipo de problema. Hay que estar dispuestos a cambiar el enfoque en el medio de la temporada si el clima lo pide", sentencia Gilbert.
Con la primavera ya en marcha y la ventana de heladas tardías abierta hasta octubre, la recomendación que se repite entre los especialistas es la misma: adquirir, revisar y poner a punto los equipos antes de que llegue el momento crítico, porque en una noche de helada —o en la breve tregua entre dos lluvias— no hay margen para improvisar.
Tu opinión enriquece este artículo: