El inicio de las bajas temperaturas en los oasis productivos de la provincia activa, de manera obligada, los esquemas de vigilancia agrícola. Para la economía mendocina, este período representa una encrucijada financiera: una sola noche de heladas severas puede destruir la inversión de todo un año de trabajo y comprometer el stock saliente tanto hacia el exterior como hacia el consumo local.
En este escenario de vulnerabilidad climática, la adopción de tecnología aplicada se ha convertido en una estrategia de supervivencia económica y previsibilidad de costos. Tradicionalmente, la defensa activa contra las heladas dependía de instalaciones fijas de gran porte o de la quema de combustibles con alto impacto ambiental y logístico. Sin embargo, el mercado local está virando hacia sistemas dinámicos y digitales que no requieren estructuras permanentes.
Microclimas de alta eficiencia
La empresa Agrocosecha, especializada en maquinaria agrícola de alta tecnología, ha introducido en el mercado la línea de máquinas antiheladas de arrastre TBX (Tow and Blow). A diferencia de las estructuras fijas convencionales, estos equipos cuentan con un sistema de transporte que permite mover la unidad a lo largo de las hileras del cultivo según la necesidad del terreno.
Su principio de funcionamiento se basa en un potente sistema de soplado que genera una corriente constante de aire caliente. Esto eleva la temperatura ambiente alrededor de la vegetación y crea un microclima de protección activa. Cada unidad posee una capacidad de cobertura que oscila entre las 5 y 7 hectáreas, operando principalmente durante la noche y la madrugada, momentos en los que el riesgo térmico alcanza su punto más crítico.
Ventajas operativas y retorno de inversión
Desde la perspectiva estrictamente económica y operativa, la tecnología implementada en las torres TBX introduce cuatro ventajas competitivas frente a los ventiladores fijos tradicionales:
Al ser equipos móviles, no demandan gastos de obra civil, estructuras de hormigón ni anclajes permanentes en el suelo, facilitando la reconfiguración de la finca o el traslado logístico. Por otro lado, incorporan el sistema Smart Connect, que permite a los administradores de la finca controlar las funciones principales —como el encendido, apagado, traslado y regulación térmica— en tiempo real desde un smartphone o tablet.
También cuentan con un modo automático programable que activa el sistema autónomamente al detectar umbrales de temperatura críticos, reduciendo el riesgo de error humano durante las guardias nocturnas.
Su diseño mecánico y el uso de motorizaciones eficientes reducen drásticamente el consumo de combustible, lo que se traduce de forma directa en menores costos operativos por noche de contingencia y una reducción de emisiones contaminantes.
Los sistemas portátiles ya registran un historial de uso exitoso en la provincia, en este sentido, productores vitivinícolas del Valle de Uco incorporaron estas unidades para blindar variedades de alto valor comercial. Además de la vid, este desarrollo es utilizado globalmente para proteger frutales de carozo y pepita (manzanos, perales, ciruelos, nogales) y horticultura intensiva de hoja y raíz.
Mecanización sustentable del suelo
La incorporación de las torres antiheladas forma parte de un portfolio de soluciones integrales orientadas a la eficiencia biológica y económica. En consonancia con las tendencias globales de producción orgánica y biodinámica, Agrocosecha sumó la nueva gama de intercepas de la marca italiana Orizzonti.
“Este equipamiento dispone del sistema "fast connection", una innovación que permite montar e intercambiar más de 40 herramientas agrícolas diferentes sobre un mismo chasis en un tiempo inferior a los 5 minutos. Con cabezales fabricados en materiales antidesgaste de alta resistencia y la versatilidad de acoplamiento tanto en la parte frontal como trasera del tractor, el sistema optimiza la labranza y el control de de malezas sin recurrir a herbicidas químicos, resguardando la estructura del suelo y reduciendo las pasadas de maquinaria”, explicó Lucas Gilbert, gerente de Agrocosecha.
Tecnología que permite proteger los cultivos y asegurar la producción
Con el aumento de riesgo de heladas en las principales regiones productivas del país, la protección de los cultivos se convierte en una prioridad para los productores. En este contexto, los sistemas de riego por aspersión se consolidan como una de las tecnologías más efectivas para minimizar pérdidas y garantizar la continuidad de las cosechas.
Grupo Halpern, empresa especializada en gestión eficiente del agua y soluciones de riego, destaca que estos sistemas permiten mantener los cultivos por encima de su temperatura crítica, evitando daños ocasionados por temperaturas extremas que pueden comprometer la rentabilidad de una temporada completa.
Cómo funciona el sistema
El riego por aspersión actúa mediante un principio físico conocido como calor latente de solidificación. Cuando el agua aplicada sobre la planta se transforma en hielo, libera energía térmica que mantiene la temperatura de los tejidos vegetales cercana a los 0°C, protegiéndolo de los efectos perjudiciales del frío.
Además, la capa de hielo que se forma sobre hojas, flores y frutos funciona como un escudo térmico, aislando la estructura interna de la planta y reduciendo significativamente los daños por congelamiento. Según explican desde Halpern, esta tecnología puede brindar protección efectiva incluso ante temperaturas extremadamente bajas, además de correr con la ventaja de que estos sistemas se pueden adaptar al riego existente de la finca.
Una inversión para proteger la rentabilidad
Entre las principales ventajas de estos sistemas se destacan sus menores costos operativos y energéticos en comparación con otros métodos activos de control de heladas, como los quemadores. También permiten automatizar su funcionamiento para activarse cuando las condiciones climáticas así lo requieran, optimizando el uso de recursos y reduciendo la necesidad de intervención manual.
Otro beneficio clave es que contribuyen a prevenir tanto la deshidratación celular causada por el congelamiento como las quemaduras por oxidación que suelen aparecer en los días posteriores a una helada severa.
Soluciones adaptadas a cada producción
Desde Grupo Halpern señalan que el diseño de un sistema de mitigación contra heladas debe contemplar variables específicas de cada establecimiento, como la topografía, la disponibilidad de agua, el tipo de cultivo y las condiciones meteorológicas de la zona.
"Las heladas representan una de las principales amenazas para la producción agrícola; contar con un sistema de mitigación adecuado permite resguardar la inversión del productor y asegurar la calidad y el volumen de la cosecha", destacan desde la compañía.
Con presencia y distribuidores en todo el país, Grupo Halpern acompaña a productores agrícolas en el desarrollo de soluciones eficientes para el manejo del agua y la protección de cultivos frente a eventos climáticos adversos.
Agrinet destaca el rol clave de las mantas térmicas frente al aumento de las heladas y eventos climáticos extremos
Las heladas continúan siendo uno de los fenómenos climáticos que más afectan a la producción hortícola y frutícola en la región, generando pérdidas significativas para los productores debido a su alcance masivo y su capacidad de impactar extensas áreas productivas. Frente a este escenario, Agrinet reafirma la importancia de incorporar soluciones de protección que permitan reducir riesgos y garantizar la sustentabilidad de los cultivos.
Juan Ignacio Losada, Gerente Industrial de Agrinet, señaló que las mantas térmicas se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada por los productores para enfrentar estos eventos climáticos. “Las heladas son uno de los fenómenos que más afectan a la producción hortícola y frutícola, principalmente porque su impacto suele ser generalizado. En este contexto, las mantas térmicas permiten generar una barrera física que reduce la pérdida del calor acumulado durante el día y ayuda a elevar algunos grados la temperatura alrededor de la planta durante la noche”, explicó.
Según Losada, la efectividad de esta tecnología dependerá de la intensidad del evento climático y del manejo agronómico de cada cultivo, aunque destacó que puede marcar una diferencia determinante. “En muchos casos, esta protección puede significar la diferencia entre conservar una producción o perderla por completo”, afirmó.
Además de su función antiheladas, las mantas térmicas aportan beneficios adicionales para el desarrollo de los cultivos. “También contribuyen a mejorar las condiciones de crecimiento en etapas tempranas, reducen el estrés de las plantas y, en determinados cultivos, permiten adelantar cosechas. Hemos realizado experiencias en distintas regiones de Chile, particularmente en arándanos, donde observamos resultados muy positivos”, agregó el ejecutivo.
Losada remarcó que el contexto actual exige una mirada estratégica sobre las inversiones en protección agrícola. “Hoy la agricultura enfrenta una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, ya sean sequías, inundaciones, heladas o granizos. Por eso, las soluciones de protección ya no deben considerarse un gasto extraordinario, sino una inversión necesaria para asegurar productividad, calidad y rentabilidad”, sostuvo.
Con una amplia experiencia en soluciones para la protección de cultivos, Agrinet continúa acompañando a productores de toda la región con tecnologías diseñadas para minimizar riesgos y mejorar la competitividad de la actividad agrícola frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
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