Mendoza es una exportadora de ideas en ayuda social

Un Café con... Graciela Baccarelli

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(Por Viviana García Sotelo

Referente social preocupada por la educación y alimentación de los niños, niñas y adolescentes de Mendoza. Ve con buenos ojos la asistencia, siempre y cuando sea por un tiempo y no permanente.

Graciela Baccarelli es fonoaudióloga, pero desde hace más de 20 años se dedica a la tarea social, en especial en lo relacionado con los menores de edad. Presidente de FEDEM (Federación de entidades no Gubernamentales de niñez y adolescencia de Mendoza, nuclea a más de 50 organizaciones sociales). Es fundadora y presidenta de una fundación ubicada en el Algarrobal y pertenece al CEAS (Consejo Económico Ambiental y Social de Mendoza) dentro de la comisión de la pobreza y hambre cero.

- ¿Qué te llevó a pasar de la fonoaudiología a la tarea social?

Llego de la mano de (Abel) Albino, empiezo con él en Conin antes del 2000 en plena crisis. Él me invita a participar me involucro y comprometo en un trabajo social tratando de ayudar a quienes estaban en situaciones muy complicadas. Pero yo siempre fui consciente de la realidad en la que vivía porque mi mamá fue maestra en escuelas muy humildes y siempre vi las diferencias sociales y eso me hacía sufrir.

- ¿La sociedad mendocina está abierta a involucrarse en estas temáticas sociales?

Yo creo que vamos pasando por distintas etapas. En este momento hay una etapa más de enojo porque hay que reconocer que hay muchos sueldos bajos, los sueldos se equiparan con los subsidios, por eso el voluntariado ya no se puede hacer como antes. Nosotras, digo nosotras porque la mayoría somos mujeres, arrancamos esta actividad con el voluntariado, ahora la realidad socio económica de cada familia casi lo impide continuar esta labor sin percibir una remuneración. Cada vez más las organizaciones necesitan personas rentadas para hacer un trabajo eficiente y eficaz y que tenga su impacto.

- ¿Qué hacen desde la fundación que funciona en el Algarrobal?

Se llama “Vínculos Estratégicos” tiene como misión la inclusión socio educativa, sobre todo en la zona de los hornos de ladrillo y la prevención del trabajo infantil. Nosotros realizamos muchas tareas para evitar el trabajo infantil o el servicio doméstico donde ves el hermano más grande cuidando los más chiquitos, con muchos riesgos.

- ¿Qué cosas positivas y negativas has visto en los últimos 20 años?

Como negativo te diría que en el año 2000 hubo un quiebre muy grande, en esa época veíamos a los chicos comer de la basura en el Borbollón. Esto nos llevó a trabajar fuertemente en proyectos que pudieran cubrir necesidades alimentarias.

Un aspecto positivo es la Asistencia Universal, fue una herramienta muy importante en su momento porque hizo que hubiera un control de niños sanos que asistan a la escuela. También algunos planes como el Trabajar, eran importantes para que los padres terminaran la escuela o se capacitaran en un oficio es decir estamos a favor de ciertos subsidios. Pero esto debería instrumentarse a corto plazo para que la persona tenga una salida laboral, estamos apostando en las organizaciones a estas miradas con salidas laborales porque sabemos que la persona no puede vivir toda la vida de un subsidio.

- ¿Quiénes son los que más se involucran a trabajar en temas sociales?

Hay una diferencia marcada, las mujeres participan más que los hombres por una cuestión de empatía y sensibilidad, porque hay muchas chicas jóvenes madres y eso se traslada a la ayuda social. Pero también veo mujeres de las comunidades que se ponen al hombro las problemáticas y participan llevando alimentos a los comedores populares y colaboran.

- ¿Qué pasa con los jóvenes, participan de estas tareas?

Los jóvenes están muy involucrados en los temas ambientales, ellos están enganchados en todo lo que tiene que ver con la economía circular y son muy apasionados en esa materia.

- ¿Se notan los resultados de las acciones sociales?

Quienes estamos en las organizaciones sociales que llevan muchos años, sentimos que no hemos movido la aguja. Analizas que el problema son las políticas públicas y no hemos tenido políticas públicas a mediano y largo plazo o políticas de Estado que más allá del Gobierno de turno, se continúe con el trabajo. La Argentina no puede tener estos niveles de pobreza, ni de hambre, es imposible. 

- ¿Si tuvieras que compáralo con otras realidades y trabajos voluntarios en otros países que dirías?

Mendoza es una provincia con muchísimas organizaciones sociales, de acá salen muchas cosas que han sido exportadas a otras provincias. Se han exportado ideas en servicio social que han tenido un gran desarrollo y efectividad. Un claro ejemplo de eso es justamente Conin, Abel (Albino) hace las franquicias solidarias y exporta este modelo a otros lados. 

Otro ejemplo es el Banco de Alimentos, quienes lo crearon fueron empresarios mendocinos que se involucraron y fundaron el Banco de Alimentos, ellos no solo arrancan con esto también con “Nuestra Mendoza”, en donde la idea es la participación ciudadana y transparencia pública.

- ¿Qué proyectos tienen pensado para el 2022?

Estamos trabajando mucho con la ley de Acceso a la Información, hemos hecho bastantes trabajos y el 2021 y 2020 lo hicimos buscando la Transparencia que alimenta. Para este año estamos con Transparencia que educa. Nuestro trabajo en el 21 fue determinar cómo es la trazabilidad de los alimentos que reparte el Gobierno, hicimos aportes desde el CEAS, hecho que fue declarado de interés legislativo, incluso los chicos de la Escuela Tomás Alva Edison hicieron plataformas como si fueran de Pedidos Ya para ver cómo y a dónde llegaban los alimentos.

- Si Mendoza es gestora de ideas, ¿cómo se puede potenciar eso?

Nosotros pensamos en espacios intersectoriales, estamos convencidos que desde un solo lugar no se puede lograr cosas, por eso estamos armando mesas donde está lo académico, una mirada social, otra empresarial. Con esto estamos llegando a lindos productos, creo que en Argentina se tienen que acabar estas cosas que vos pensás de una manera y yo de otra, debería ser el punto en común, el punto humano no político, potenciar el capital humano.

- ¿Cómo imaginás la Mendoza en 20 años?

Soy siempre muy positiva si no, no haría lo que hago, creo que Mendoza tiene un potencial enorme, realmente es una perla en la Argentina, pero todo dependerá de nosotros, de lo que hagamos día a día. De cómo la ciudadanía se “planta” y cómo empieza a participar. 

- ¿Trabajar en lo social te ha empoderado como mujer?

Sí, es medio loco porque en lo económico no es redituable, al contrario, pero sentís que es bueno. En mi posición te sentís como una bendición poder ayudar y no que te tengan que ayudar. El mendocino es solidario, yo creo que está siendo más solidario y los jóvenes están siendo más conscientes, porque están enganchados en montón de temas que en nuestra generación no se veía.

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