Somos 122 personas que trabajamos para traer este gran espectáculo a Mendoza

Un Café con... Cristian Servian

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< (Por Patricia Losada) Luego de 8 años, Servian, El Circo, volvió a Mendoza, con una carpa para 2100 espectadores, 50 artistas en escena, y un show de alto nivel que mezcla modernidad y tradición bien circense. En total son 122 personas las que viven de esta actividad artística que también ha sufrido los embates de la pandemia.

Cristian Servían, agradece el apoyo del público mendocino que concurre todos los días a alguna función del espectáculo circense “Enciende tus sueños”, que se ofrece en la enorme carpa que está instalada en la playa de estacionamiento del Mendoza Plaza Shopping desde el 8 de enero. Tanto para él, que heredó la pasión por esta disciplina, de su bisabuelo, de su abuelo y de su padre Jorge, como para las 122 personas que integran Servian, El Circo, festejan haber vuelto a subir al escenario tras el cierre por COVID.

Es un sueño, después de 10 meses varados en Río Cuarto (Córdoba), por la pandemia, donde tuvieron que vender 10 camioneta y, salir a la calle a realizar diferentes trabajos para subsistir. “Pasamos momentos muy dificiles y apostamos venir a Mendoza porque siempre nos recibieron muy bien. Hay incertidumbre de ver cómo sigue esto, porque también vemos que los precios han aumentado mucho en todos lados, el dólar también y nosotros somos en total 122 personas que vivimos de esto que amamos”, comentó Cristian a InfoMendoza, en una charla para un Café con… pero en un formato diferente, en el que vale la pena contar -y narrar- su historia de pasado, presente y futuro.

En el país hay unos 80 circos que están en crisis, y pocos están funcionando. A la situación económica se suma el aforo que tienen que cumplir, es decir que sólo les permiten ingresar 35% de la capacidad total del circo, además de las medidas de sanitización, distanciamiento y espacios ventilados. 

Para Cristián, que a los 3 años ya se sentaba a la orilla de la tarima para ver a actuar a su mamá y su papá, haber elegido Mendoza fue una jugada y una inversión importante, ya que tuvieron que trasladar 100 medios de transportes, entre semirremolques, camiones y casas rodantes durante 14 días, desde Córdoba, un largo viaje en busca de trabajo. “Necesitábamos trabajar, estábamos muy tristes por la situación, extrañabamos las luces, el escenario, y gracias a Dios pudimos volver  a hacer los que más nos gusta. Estamos muy agradecidos al Gobierno y al intendente ya que siempre Mendoza tuvo una postura abierta con respecto a la pandemia”, señaló el joven, uno de los 22 integrantes de la familia Servian, que se compone de padres, hermanos, hijos, nietos, y sobrinos que siguen la tradición del bisabuelo que llegó a la Argentina escapando de la Primera Guerra Mundial en la vieja Europa.

Hasta el momento, todo va funcionando bien. Unas 600 personas por día ven el espectáculo que mezcla acrobacias, trapecistas, motos voladoras, música y sonido, payasos, y una cuidada coreografía y vestuarios vistosos. Sin embargo, si bien tienen pensado quedarse todo febrero, están expectantes por lo que pueda pasar con la esperada segunda ola del COVID-19. “Siempre apostamos fuerte, tratamos de adaptarnos a la situación. Tenemos una base familiar que nos ayuda a seguir con el show y seguir visitando ciudades. Hoy no podemos contratar gente de afuera porque el dólar está muy alto y las cosas están caras. Nuestro staff es de gran calidad, hay artistas que trabajaron en el Cirque du Soleil, por ejemplo. Ahora estamos tartando de tener continuidad. Todo febrero estaremos aquí, pero también, según como vayan las cosas, pensamos ir a San Rafael, Alvear, y tal vez Tunuyán”, estima Servian.

Toda una vida rodando

Cristian es uno de los cuatro hijos de Jorge Servian y su esposa Elena Dopou. Como todos los integrantes de la familia, también desde pequeño heredó el amor y los oficios del circo. Fue payaso (Cachirulito), hizo magia, al estilo David Copperfield, hizo malabares como subirse a una soga y caminar haciendo equilibrio, piruetas con bicicletas, entre tantas muestras de habilidades. 

Pero lo que más le gustaba eran los animales que actuaban en el circo. Le encantaba darles de comer y si bien hace 10 años que no forman parte del espectáculo, a veces extraña el rugido de los leones por la noche, incluso extraña darle coca cola al chimpancés, estrella del circo.

A los 3 años tuvo una mala experiencia con un león que lo agarró de sorpresa, y casi le cuesta un ojo. Desde el 2011 que ya dejó de actuar en el escenario, para dedicarse más a la administración y funcionamiento del circo creado por su padre. Ahora le siguen los pasos sus hijos, que ya incursionan en este mundo particular, donde tener una casa estable no está en los planes de nadie…

Coordenadas:

En redes #EnciendeTusSueños @circoservian Artes escénicas

Funciones de martes a viernes a las 19. Sábados y domingos a las 19 y 22.

Entradas en boletería de la playa de estacionamiento enfrente del Mendoza Plaza Shopping, de 11 a 13 y de 17 1 22.

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