Quila Quina: el territorio mapuche que logró sobrevivir en el tiempo

Una buena parte de la historia más densa de la Patagonia neuquina se concentra a 18 kilómetros de San Martín de los Andes, sobre la margen sur del lago Lácar. Este lugar  que es territorio de la comunidad indígena.

 

Una buena parte de la historia más densa de la Patagonia neuquina se concentra a 18 kilómetros de San Martín de los Andes, sobre la margen sur del lago Lácar. Se llama Quila Quina, un nombre de origen mapuche que algunos traducen como "tres puntas" y otros como "tres familias". Este lugar con forma de península  lleva siglos siendo territorio de la comunidad indígena.

Para llegar hay dos opciones. Podés tomar la Ruta de los Siete Lagos, doblar a los seis kilómetros y subir por un camino de ripio hasta los 900 metros de altura antes de bajar hacia la villa. O podés sacar pasajes a San Martín de los Andes, llegar a la ciudad y desde la costanera tomar la lancha de la Naviera Lácar & Nonthué. Son 30 minutos por el lago, con el Volcán Colorado y el Cerro Sabana de fondo, y desembarcás directo en el muelle de Quila Quina. 

La Comunidad Mapuche Curruhuinca lleva el nombre del cacique Bartolomé Curruhuinca, cuyo hijo Abel estuvo presente el 4 de febrero de 1898 cuando el Coronel Celestino Pérez fundó San Martín de los Andes en lo que era territorio mapuche. 

Cuando en 1937 se creó el Parque Nacional Lanín, la Administración de Parques desplazó a los pobladores originarios de las zonas bajas y fértiles hacia las laderas. La comunidad Curruhuinca quedó distribuida en cuatro parajes dentro del parque. Uno de ellos es Quila Quina. Hoy ocupan 10.500 hectáreas bajo propiedad comunitaria.

Lo que encontrás cuando caminás por la villa es una comunidad que vive ahí. Casas con cercos de palos, corrales con ovejas, huertas, humo saliendo de las chimeneas. Sobre el sendero que lleva a la cascada del Arroyo Grande, hay puestos donde miembros de la comunidad venden artesanías en lana y madera, dulces caseros, productos regionales. Es el mismo modelo de economía de subsistencia que mantienen desde hace generaciones, complementado hoy con ingresos del turismo y servicios en la ciudad.

El bosque que rodea todo el recorrido también es importante. Encontrás roble pellín, coihue, ñire, raulí y ciprés de la cordillera. Además, en los árboles más viejos, viven esos líquenes grises que cuelgan como barbas y que localmente llaman "barbas del diablo". El sendero El Cipresal, de 400 metros, es el más accesible. No requiere condición física especial. Podés hacerlo en media hora, a paso tranquilo y con paradas.

La excursión completa, en combi con guía desde San Martín de los Andes, dura unas tres horas. En temporada baja sale martes, jueves y domingos desde Puerto Lácar a las 11:30. Si preferís ir por tu cuenta por el camino de ripio, andá con cuidado porque en varios tramos se angosta bastante. En cualquier caso, calculá llegar con tiempo antes del mediodía. El sol patagónico en el lago, a esa hora, es difícil de mejorar.

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