El caso Egg: el camino de la innovadora casa de estudios mendocina que se expandió y ahora está en Chile con inversión internacional

(Por Laura Saieg) Egg, la EDTech mendocina, desembarcó en Chile en el barrio de Providencia. No obstante, a raíz de la pandemia, actualmente los equipos están trabajando de forma remota. Un fórmula de éxito de exportación.
 

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La organización mendocina llegó al vecino país gracias a una inversión del fondo Atalaya de US$ 850.000 para introducirse en el mercado chileno y con el acompañamiento de Embarca (mirá nuestra nota aquí), la aceleradora tecnológica de Mendoza. 

Según comentaron desde la casa de estudios, actualmente tienen en Chile un proyecto junto a la Fundación de las Familias, preparando a estudiantes de bajos recursos con la metodología de EGG para que rindan la prueba de ingreso universitario.

“Ofrecemos cursos de Programación y Marketing Digital de forma online al público en general y varias instituciones aplican nuestra metodología en sus cursos, como la Universidad SEK, la Universidad Finis Terra y la Fundación Innova”, comentó Ignacio Gómez Portillo, creador de EGG, un sistema de aprendizaje basado en el trabajo cooperativo entre estudiantes, transformando el rol tradicional del docente.

Cabe indicar, que Egg tiene como premisa la educación en equipo, rompiendo reglas y paradigmas, donde la relación con el docente deja ser vertical y el alumno pasa a ser protagonista, en medio de aulas superpobladas, con mesas-pizarrón, de la mano de la tecnología. 

Planes de estudios
En el caso de Egg Online, “el objetivo es que cada vez más personas puedan sumarse a la industria del Marketing Digital y la Programación con habilidades de trabajo en equipo. Ese es nuestro objetivo principal. Nuestro valor diferencial está en la metodología: por primera vez en la educación online, grandes grupos de personas pueden trabajar en equipos optimizados gracias a nuestro algoritmo de Cooperación Humana que se alimenta de interacciones, reconocimientos y diversidad para facilitar la cooperación”, remarcó Gómez Portillo.

Por eso, “ya no nos gusta decir que es educación a distancia, porque hemos logrado que las personas se sientan unidas y trabajen con propósitos en común, incluso de forma online. Los testimonios de nuestra comunidad lo validan: nuestros estudiantes sienten que trabajar desde sus casas es parecido a trabajar todos juntos en un aula. Eso sólo se logra con nuestra metodología”. 

Tanto en Mendoza, así como en Chile, destinan un porcentaje de las inscripciones para personas que no pueden acceder a los cursos. “Esto nos permite crear grupos cada vez más diversos. La diversidad es el contexto ideal para que la cooperación pueda potenciarse”, remarcó el creador de Egg.

Desarrollo web 
En la actualidad Egg ofrece cursos de 5 meses intensivos, que se cursa 5 horas, 5 días a la semana. La idea es capacitar profesionales en la Programación desde cero para que dominen la lógica de los programas y apps que usan a diario, de forma online y en equipo.
 
Los estudiantes se conectan con personas de Latinoamérica y crean proyectos digitales. El programa incluye a estructura del front-end, HTML y CSS. Se desarrolla la lógica, operaciones y comportamientos del back- end con Java. Se aprende mejorar la navegación utilizando un gestor de base de datos como MySQL para almacenar información sensible y luego acceder a ella. 

Además, “nuestros estudiantes desarrollan habilidades blandas, de liderazgo y empoderamiento, herramientas muy importantes en el campo de la programación”, explicó el directivo.

A lo que comentó que en el último tiempo crecen mucho las ofertas en la industria del software. “Es un proceso que va de la mano, oferta laboral y demanda de capacitación. La situación de emergencia mundial nos ha invitado a preguntarnos qué sociedad tecnológica y laboral queremos en el futuro”. 

Quizá, “después de esta experiencia, nos demos cuenta de que el camino es pensar una sociedad mucho más productiva a nivel digital pero menos errante. Esto quiere decir que hemos aprendido que el teletrabajo realmente es una opción viable. Y la industria del software trabaja muy bien a distancia, con equipos remotos. Por eso, creemos que es indispensable que los futuros programadores estén capacitados para trabajar de forma cooperativa y eso es lo que hacemos nosotros, nuestro valor diferencial: enseñamos habilidades tecnológicas y habilidades de trabajo en equipo a la vez”, puntualizó. 
 

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