La Resolución 55/2026 de la Secretaría de Agricultura de la Nación encendió una fuerte preocupación en el sector vitivinícola argentino luego de introducir cambios vinculados al funcionamiento de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), organismo clave en la articulación público-privada de la actividad.
La medida generó repercusiones inmediatas entre cámaras empresarias, productores y entidades vinculadas a la industria del vino, especialmente en Mendoza, donde distintos actores advirtieron sobre el impacto que podría tener en la planificación estratégica del sector.
COVIAR, creada por la Ley Nacional 25.849, es el organismo encargado de coordinar políticas vinculadas al desarrollo de la vitivinicultura argentina y de ejecutar el Plan Estratégico Vitivinícola. A lo largo de más de dos décadas, la entidad impulsó acciones relacionadas con promoción del vino argentino, apertura de mercados, enoturismo, sostenibilidad e integración de pequeños productores.
Fuentes vinculadas al organismo señalaron que existe preocupación por el efecto institucional de la resolución y por la posibilidad de que se debiliten herramientas de consenso construidas entre el Estado y el sector privado.
“En un contexto complejo para la vitivinicultura, resulta fundamental sostener ámbitos de articulación que permitan trabajar en soluciones de largo plazo para la competitividad de la actividad”, indicaron desde el entorno de la corporación.
La discusión se produce en un escenario desafiante para la industria, marcado por caída del consumo interno, dificultades macroeconómicas y presión sobre las exportaciones.
El respaldo de la FEM a COVIAR
En medio del debate, la Federación Económica de Mendoza (FEM) expresó públicamente su apoyo institucional a la COVIAR y cuestionó los alcances de la Resolución 55/2026.
A través de un comunicado oficial, la entidad empresaria mendocina sostuvo que la corporación “es una herramienta estratégica y necesaria para el desarrollo de la vitivinicultura argentina” y pidió preservar los espacios de consenso sectorial.
Desde la FEM destacaron que la COVIAR ha tenido un rol central en políticas vinculadas a la promoción internacional y nacional del vino argentino, el desarrollo del enoturismo, la sostenibilidad, la asistencia técnica a productores y la defensa de mercados internacionales.
Además, remarcaron su participación en gestiones relevantes para la actividad, entre ellas la eliminación de retenciones, la mejora de reintegros a las exportaciones, la defensa del mosto argentino y el acceso a financiamiento internacional para programas de integración productiva.
“La discusión debe centrarse de manera urgente en cómo generar soluciones a los problemas que atentan contra la competitividad del sector, y que exigen un abordaje público-privado”, señalaron desde la FEM.
La entidad mendocina advirtió que debilitar herramientas de articulación estratégica podría afectar el crecimiento sostenible de una de las principales economías regionales del país y subrayó la necesidad de fortalecer los espacios de diálogo y consenso para el futuro de la vitivinicultura argentina.
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