Temporal de nieve en Mendoza: la coordinación en Alta Montaña busca reducir el impacto sobre el comercio y el turismo

Con el Paso Cristo Redentor cerrado por un temporal considerado excepcional, Provincia, Nación y municipios fortalecen el operativo para garantizar seguridad, asistir a pobladores y preparar la reapertura.

El intenso temporal de nieve que afecta a la cordillera mendocina dejó en evidencia la importancia estratégica del Paso Internacional Cristo Redentor, no solo para la conectividad entre Argentina y Chile, sino también para la actividad económica de la región. Mientras continúan las nevadas y los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones, el Gobierno de Mendoza, organismos nacionales y municipios reforzaron la coordinación del operativo en Alta Montaña para garantizar la seguridad y avanzar en las tareas que permitan normalizar el tránsito cuando las condiciones climáticas lo permitan.

La mesa de trabajo reúne a representantes de Vialidad Nacional y Provincial, Gendarmería Nacional, Policía de Mendoza, Defensa Civil, el Ente Mendoza Turismo (Emetur), el Ministerio de Salud, el Sistema Integrado Cristo Redentor y los municipios de Las Heras y Luján de Cuyo. El objetivo es coordinar el despeje de nieve, asistir a los pobladores de la zona cordillerana y diseñar la logística para una reapertura segura del corredor internacional.

Un impacto que va más allá de la montaña

Las consecuencias del cierre del Paso no se limitan al turismo. El Cristo Redentor es el principal corredor terrestre para el comercio entre Argentina y Chile y uno de los ejes logísticos más importantes del Mercosur hacia los puertos del Pacífico. Cada día de interrupción implica mayores costos para las empresas transportistas, retrasos en exportaciones e importaciones y una presión adicional sobre las cadenas de abastecimiento.

Según informó el Gobierno provincial, actualmente hay alrededor de 1.550 camiones distribuidos en distintos puntos de espera de Mendoza, mientras se aplica el protocolo para cierres prolongados del Paso. La estrategia contempla áreas de estacionamiento escalonadas, asistencia a los choferes y un esquema de reapertura gradual que podría demandar entre cinco y seis días para normalizar el flujo de cargas una vez habilitado el corredor.

La logística también deberá adaptarse a un escenario inédito. Los trabajos de despeje avanzan con maquinaria adicional, pero la acumulación de nieve dejó sectores sin banquinas y con grandes paredones sobre los laterales de la Ruta Nacional 7, condiciones que obligarán a una circulación controlada y en convoyes durante las primeras jornadas de reapertura.

Turismo: mantener el movimiento sin comprometer la seguridad

En plena temporada de vacaciones de invierno, el temporal también modificó la dinámica turística. La imposibilidad de acceder a sectores tradicionales de Alta Montaña obligó a redireccionar el flujo de visitantes hacia destinos donde existen condiciones seguras para disfrutar de la nieve.

Desde el Emetur señalaron que Mendoza continúa entre los destinos más elegidos del país y recomendaron concentrar las actividades en espacios habilitados, como los parques de nieve Los Puquios y Penitentes, además de alternativas en el Valle de Uco, Potrerillos, Villavicencio y el complejo Las Leñas, donde gran parte de las pistas permanece operativa.

La estrategia apunta a sostener la actividad turística sin exponer a visitantes y residentes a riesgos innecesarios. Las autoridades insistieron en consultar diariamente el estado de las rutas, respetar las restricciones de circulación y evitar actividades fuera de los sectores habilitados.

Un operativo extraordinario

Las autoridades califican el fenómeno como uno de los más importantes de las últimas décadas. La persistencia de las tormentas de nieve, el viento blanco y las bajas temperaturas dificultan el trabajo de las máquinas viales, que en varios momentos deben detener las tareas por falta total de visibilidad.

En paralelo, continúa la asistencia a los habitantes de Alta Montaña mediante la denominada "brecha sanitaria", que permite garantizar el abastecimiento y el relevo del personal que cumple funciones en la zona cordillerana.

Coordinación para reducir pérdidas

Más allá de la emergencia climática, el operativo refleja la importancia de la coordinación público-privada y entre distintas jurisdicciones para reducir el impacto económico de un evento extraordinario. La planificación logística, el ordenamiento del transporte pesado y la gestión de la actividad turística buscan amortiguar las pérdidas para sectores clave de la economía mendocina, mientras la prioridad continúa siendo preservar la seguridad de las personas hasta que las condiciones permitan reabrir el principal paso fronterizo entre Argentina y Chile.

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