Patricia Soria, cofundadora y CEO de QuienVino, participó de las XL Jornadas de Ciencias Económicas de la UNCuyo. Su planteo parte de una dificultad que conoce cualquier empresa que haya intentado cambiar: la tecnología se instala en semanas, la forma de trabajar tarda meses por eso el liderazgo y la transformación tiene que tener en cuenta a las personas, no sólo a los procesos.
En el marco de las XL Jornadas de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), que se desarrollaron bajo el lema “Ciencia de datos, sostenibilidad y liderazgo desde las ciencias económicas”, QuienVino estuvo a cargo del panel inaugural con una discusión clave para las pymes mendocinas. Qué significa conducir una empresa cuando cambian al mismo tiempo la tecnología, los clientes y las maneras de trabajar.
Lo cierto es que una empresa puede cambiar sus planillas a la nube, digitalizar recibos y automatizar liquidaciones, y seguir funcionando igual que antes. “Cambió la herramienta, no el negocio. El cambio de modelo empieza cuando se modifica la manera en que la organización crea, entrega y captura valor, y esas decisiones no son técnicas” explicó Patricia Soria, CEO de QuienVino.
Ahí está la diferencia entre un proyecto de sistemas y un proyecto de gestión. El primero termina el día en que el software queda instalado. El segundo recién arranca ese día. Cuando hay que redefinir quién decide qué, qué se hace con el tiempo que la automatización libera y qué información pasa a estar disponible para gente que antes no la tenía.
“Yo soy ingeniera, mamá y emprendedora. A lo largo de mi recorrido profesional y personal fui entendiendo que, detrás de cada proceso, siempre hay personas. Esa mirada fue la que me llevó a crear QuienVino, una app de RRHH que pone a las personas en el centro y que construí en el tiempo que la maternidad me regaló” resaltó Soria en el evento.
La resistencia no es un problema de actitud
Cuando una implementación se traba, la lectura rápida culpa a las personas que no se adaptan. Casi siempre hay una razón anterior, nadie explicó para qué sirve el cambio, o el cambio suma trabajo antes de sacarlo, o toca una tarea que alguien venía haciendo hace quince años y que era su lugar dentro de la empresa.
En las pymes el efecto se amplifica. Rara vez existe un área de recursos humanos con estructura propia. La administración del personal convive con la operación diaria y la conduce alguien que además tiene otras cinco responsabilidades. Toda herramienta que se incorpore ahí compite con la urgencia. Desde QuienVino, plataforma tecnológica orientada a pymes con foco en la administración de recursos humanos, señalaron que ese es el punto exacto donde un sistema se vuelve útil o se vuelve una carga más, y que lo que define el resultado no es el producto sino la decisión de quien conduce.
Liderar sin el mapa completo: las capacidades que pide un contexto que no se queda quieto
La velocidad del cambio tecnológico dejó sin efecto una parte del repertorio clásico de conducción. Ya no alcanza con elegir bien la herramienta una vez, porque la herramienta correcta cambia. Hay que sostener decisiones con información incompleta, equilibrar innovación y riesgo, y armar equipos que aprendan más rápido de lo que se mueve el escenario.
“Son capacidades que no figuran en ningún organigrama. Leer datos propios para decidir, conversar el cambio antes de anunciarlo, distinguir qué conviene automatizar y qué conviene seguir resolviendo con criterio humano. Ninguna se compra instalada; todas se entrenan” resaltó Patricia Soria.
Desde QuienVino sostienen que la tecnología aplicada a la gestión de personas no viene a achicar el rol de quien conduce, sino a devolverle tiempo y datos para ejercerlo. Con esta participación, la compañía lleva a un ámbito académico una conversación que venía dando puertas adentro de las pymes mendocinas; ninguna transformación se sostiene si la organización no cambia al mismo ritmo que sus herramientas.
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