Aconcagua: lidiando con la incertidumbre (entre aperturas y ritmo de la pandemia)

(Por David Barroso) El panorama para la temporada 2021/22 se muestra más esperanzador que el anterior. Los gobiernos nacional y provincial han dado señales de apertura para el turismo nacional e internacional. Todo dependerá de la marcha de la pandemia.

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Argentina muestra mes a mes un status sanitario positivo. Sin embargo, la pandemia de coronavirus está muy lejos de ser dejada atrás. En el mes de Julio la cepa Delta generó nuevas olas de contagio que generaron el consecuente cierre de fronteras en más de 100 países.

Esta situación no deja de generar incertidumbre para los “450 trabajadores que se desempeñan en los ámbitos privados y estatales” en el parque provincial Aconcagua en la temporada que va desde fines de noviembre a principios de marzo, según datos suministrados por la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM).


El Gobierno de Mendoza ya mostró su interés por la apertura del parque para esta temporada al autorizar la posibilidad de “efectuar la venta anticipada de permisos para las categorías de Ascenso, Trekking Largo y Trekking Corto para la temporada 2021-2022 del Parque Provincial Aconcagua, con un descuento del 25% con respecto a las tarifas establecidas mediante Decreto Nº 2425/19, con vigencia hasta el 30 de septiembre de 2021”.

Por su parte el Gobierno Nacional estableció una nueva normativa  que permite la reapertura medida de los aeropuertos. Se autorizó el incremento de la cifra de viajeros diarios permitidos para regresar al país desde el exterior. En un principio era de 600, luego se incrementó a 1.000 y en los últimos días la cifra subió a 1.700. Desde la Dirección Nacional de Migraciones se  afirmó que la idea es poder aumentar el número a 2.300 en las próximas jornadas.

Además, Florencia Carignano, titular de Migraciones afirmó en declaraciones a medios de Buenos Aires, que  “a partir del 6 de septiembre estamos pensando abrir las fronteras terrestres con Uruguay y con Chile”.

“Cuando abramos esas fronteras terrestres, también van a tener que aplicar un protocolo como el de Ezeiza”, agregó.


Este panorama permite a los operadores autorizados a comercializar distintas experiencias en Aconcagua, comenzar a responder consultas con distintas estrategias de venta que pueden implicar devoluciones o postergaciones de lo acordado, según las restricciones sanitarias del momento en que se ejecute la expedición.

Sin embargo, hay situaciones que aún se deben prever y comunicar, Mario González, titular de la AAGM, comentó la necesidad de “establecer protocolos de actuación muy estrictos para actuar en pandemia” con la intención de proteger a los trabajadores y visitantes.

Y, además, reflejó otro obstáculo que este año puede ser un inconveniente a sortear: la falta de agua en los campamentos de altura. Debido a la escasez de nevadas “se suma  la falta de agua a los efectos de higiene e hidratación” , sostiene González. En caso de no revertirse la situación, es posible que deban plantearse en términos logísticos “portear” agua a los campamentos, lo cual implica mayores costos a las expediciones.


La situación de los guías

Según informa la AAGM “unos 140 guías de montaña, alta montaña y trekking”, se desenvuelven en temporada en el parque. Trabajadores que en el último año han visto afectado drásticamente sus ingresos.

Un guía puede realizar por temporada 4 expediciones en promedio. Y por expedición pueden recibir entre US$ 2.000 y US$ 3.000 según los acuerdos realizados. De esos ingresos pasaron a cero la mayoría de ellos, al no existir ascensos a la cumbre.

Algunos profesionales pudieron prestar servicios en otras montañas de la Argentina, pero para un público que paga en pesos argentinos. Otros, se volcaron a salidas especiales al público mendocino, ya sea en los trekking cortos que se permitieron en el parque, o en Vallecitos o la precordillera.

Por estos motivos, los trabajadores del Aconcagua, en especial los guías, que no son empleados en relación de dependencia, esperan con mucha esperanza la apertura de la temporada.

González pone el acento en la preparación e inversión que realizan estos trabajadores para estar a punto cada temporada  y poder brindar un servicio seguro a sus clientes: “Un equipo adecuado con todos los elementos, que en general son importados, ronda los US$ 10.000” asegura.

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