Trivento, la marca argentina de vinos N°1 en ventas a nivel mundial, celebra su 30° aniversario con una operación que alcanzó los USD 50,4 millones en 2025. Este liderazgo lo mantiene desde el año 2020 y su presencia se extiende a más de 40 mercados, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Canadá y México.
“Treinta años atrás tuvimos un sueño que parecía ambicioso, que nuestro vino fuera valorado y reconocido a nivel global. Hoy es una realidad, por sexto año consecutivo somos la marca argentina número uno en ventas. Lo más valioso es cómo lo logramos, con un equipo comprometido, cuidando el ambiente y construyendo relaciones en cada mercado. Ese mismo espíritu es el que hoy nos impulsa a seguir creciendo, capturar oportunidades y llevar el vino argentino aún más lejos”, señaló Marcos Jofré, CEO de Bodega Trivento.
Con presencia en cinco continentes, la compañía cerró el último ejercicio con un volumen de 2,05 millones de cajas de nueve litros. El 85% de la facturación de la bodega proviene de mercados internacionales, posicionándose desde hace más de dos décadas en el grupo de las cinco principales bodegas exportadoras del país.
Una marca cuidada desde el origen
El crecimiento internacional estuvo acompañado por una estrategia enológica centrada en el estudio de microterruños, la selección genética de las plantas y el trabajo de precisión en viñedos y bodegas. Ese recorrido dio forma a un portafolio que abarca desde Trivento Reserve Malbec, el vino argentino más elegido a nivel mundial, hasta Trivento Eolo Malbec, su etiqueta ícono.
Trivento Golden Reserve Malbec se convirtió, además, en el vino más premiado de la compañía. En los últimos años, la bodega amplió su propuesta con desarrollos como Trivento White Malbec, elaborado a partir de una variedad tradicionalmente asociada a los vinos tintos.
La trayectoria enológica, a su vez, recibió nuevos reconocimientos en 2025. Germán Di Césare fue distinguido como Winemaker of the Year por el crítico británico Tim Atkin MW, mientras que Trivento fue incluida entre las World’s 50 Best Wineries en una selección elaborada por Forbes y Virgin Wines.
Producción y sustentabilidad
La gestión ambiental y social forma parte de las decisiones productivas de la bodega. Bodega Trivento se adhirió al Pacto Global de las Naciones Unidas en 2017 y desde 2028 aporta metas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. En 2021 logró la certificación de Empresa B además cuenta con certificaciones como BRCGS, el Protocolo de Sustentabilidad de Bodegas de Argentina y Vegan.
Entre sus principales medidas se encuentran el uso de riego de precisión en 1.500 hectáreas, un programa integral de compostaje y una planta fotovoltaica. La compra de certificados internacionales de energía renovable (iRECs) permite, además, neutralizar las emisiones vinculadas con el consumo eléctrico de la operación.
El rediseño de la botella de Trivento Reserve, que utiliza un 18% menos de vidrio, fue otra de las iniciativas impulsadas. La reducción de peso disminuye el uso de materias primas y las emisiones asociadas con la producción y el transporte.
En educación, Trivento impulsa programas de terminalidad escolar y becas destinadas tanto a colaboradores como a integrantes de las comunidades cercanas a sus establecimientos.
Mendoza como plataforma para competir en el mundo
A diferencia de otros modelos de internacionalización basados en la deslocalización productiva, Trivento mantiene en Mendoza el corazón de su operación.
Allí concentra sus viñedos, la elaboración de sus vinos, el desarrollo enológico y buena parte de las inversiones con las que proyecta su próxima etapa de crecimiento.
Ese vínculo también se expresa en el desarrollo del enoturismo. Durante 2024 la compañía inauguró el restaurante Los Vientos, liderado por el chef Nacho Molina, e incorporó al año siguiente Casa Drummond en Luján de Cuyo como nuevo centro de visitas, fortaleciendo la integración entre vino, gastronomía y patrimonio mendocino.
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