Fernando Amaya: “Yo quería ser como Maravilla Martínez”

Fernando Amaya tiene solo 22 años y es campeón mundial amateur de kick boxing, además de tener gran proyección en las Artes Marciales Mixtas (MMA). El Toro de Las Heras contó en Info Mendoza cómo trabaja sin descanso para dar el salto a los grandes escenarios de estas dos exigentes disciplinas.

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¿Cuándo y porqué empezaste con el kick boxing?

Empecé a los 14 años, pero a los 12 había empezado a hacer boxeo. Yo quería ser como Maravilla Martínez, lo tenía como ídolo. Quería ser boxeador, pero mi vieja no quería y me mandó a hacer boxeo recreativo. Aprendí, pero más que nada era una actividad física y ahí conocí a un chico que estaba entrenando kick boxing en el Polimeni y empecé. A los 4 meses me hicieron pelear, me gustó y ahí decidí que quería hacer esto por el resto de mi vida.

¿Y cuándo empezaste a hacerlo con más dedicación?

Cuando llegué a 5to. año del colegio, con 17 años, empecé a meterle con más seriedad y a pelear en semipro que ya es sin casco. Ahí ya me entrenaba todos los días y hacía MMA y jiu jitsu. A los 20 dejé el jiu jitsu, me dediqué al kick boxing y ahora, con algunas oportunidades que han surgido, estoy retomando las MMA.


¿Y en qué te enfocás para el futuro?

Yo tenía pensado hacer carrera en el kick boxing. Es lo que más me gusta, pero ahora salió una oportunidad importante, de la que no puedo decir mucho, por el lado de las MMA, en el exterior.

¿Acá en Mendoza hay condiciones para llegar a un alto nivel?

Si, cuando arranqué había más o menos 5 o 6 grupos y no había muchos entrenadores capacitados, eran más de taekwondo o karate, pero desde 2018, cuando arrancó la Liga FFG (Fight For Glory) han salido muchos peleadores buenos, hay más equipos y profesores capacitados. Ha crecido mucho la actividad y en 2 o 3 años vamos a estar cerca del nivel de Buenos Aires.

¿Te irías de Mendoza por tu carrera?

Si, quiero irme. Acá hay poco apoyo y no se puede vivir solamente de competir. En Europa y Estados Unidos hay muchas más oportunidades.

¿Qué es lo mejor y lo peor que tiene practicar este tipo de disciplinas?

No le veo nada malo. Lo único que no me gusta es el tema de la dieta para dar el peso. Tengo mucha vida social y siempre está el asado con los amigos o las comidas en familia. Tengo que seguir mi dieta, comer aparte y a veces ni me siento a la mesa para no pasarla mal, sobre todo los últimos días antes del pesaje cuando tengo que bajar a 72 kg.

¿Quién es el Messi del kick boxing?

Acá en Argentina, Cristian Bosch, que ya está retirado, pero tuvo varios títulos mundiales y para mí es un ídolo. Acá en Mendoza mi profe (Emanuel Ramponi) también es un ídolo y por eso voy desde Las Heras a Luján para entrenar con él. Confío mucho en él.

¿Cuál fue el mejor lugar en el que te tocó pelear?

He peleado con gente de África y Europa, pero creo que la pelea más difícil fue mi primer título argentino, el de la Federación Argentina, en Buenos Aires contra Franco Palumbo. Es la pelea más dura que tuve. Le pegaba y no se caía nunca.

¿Cómo te llevás con las redes sociales?

Me gustan, pero las uso a mi manera, no soy tan profesional, sino que subo cosas de mi vida personal como también del deporte. Uno de mis profes, Mauri Battaglia, me pide que trate de no subir cosas de mi vida personal porque aunque soy muy disciplinado a veces, cuando estoy de vacaciones, subo cosas que no van con la vida de un deportista.

¿Sos conocido?

Acá en Mendoza o en los eventos de kick boxing o MMA muchos me saludan o me piden una foto. El otro día fuimos con algunos de mis alumnos a San Juan y me hicieron subir al ring a saludar.

¿También tenés alumnos?

Si, tengo un gimnasio en Las Heras.


¿A dónde te gustaría llegar a pelear?

En el kick boxing, en Glory, es el sueño de todos y adonde apunto. Es la franquicia donde está el mayor nivel y los desafíos más importantes. Y si es por el lado de las MMA, en la UFC, que sería lo máximo a lo que se puede aspirar.

¿Cuál fue tu mejor y tu peor pelea?

Hubo una pelea que no me gustó porque mi rival no era muy duro y me puse a intentar o a probar cosas nuevas y terminé perdiendo por puntos. Después tuve varias que me gustaron. La más difícil fue la que te dije en Buenos Aires y la final del Mundial contra el español la gané en el tercero pero fue palo y palo. También estuvo buena la última, que fue profesional y gané por nocaut en el segundo.

¿Con quién consultás una decisión respecto de tu carrera?

Con Emanuel Ramponi y Mauricio Battaglia, que fue mi primer profesor y es mi socio en el gimnasio en Las Heras. Siempre les pregunto a los dos porque piensan muy distinto y de ahí termino sacando la mejor decisión.

¿A qué deportista admirás?

A Ema (Ramponi) lo admiro y a Ger (Germán Badallo) que tiene 19 años y es profesional. Admiro a gente que es como yo y la que veo cada día en el gimnasio. Con ellos me preparo y me entreno todos los días.

¿Cómo es tu entrenamiento?

Depende. Si es kick boxing meto 4 veces por semana en la parte física, dos de fuerza máxima y los otros dos pueden variar. Corro casi todos los días, por lo menos 5km. Y después depende de la planificación y de los objetivos de cada semana. Kick boxing hago de lunes a viernes, dos veces por día y un turno el sábado, que es más tranquilo. Y cuando hay que dar el peso también entreno los domingos. Normalmente, a la mañana hago algo liviano, salgo a correr después de desayunar. Vuelvo, tomo proteínas, me voy a dar clase, a las 14 siempre entreno y después hago físico a las 19 (4 veces por semana) y otro entrenamiento de kick boxing a las 21.

¿Quién fue la persona que más te enseñó en tu carrera?

No hay uno. Con Mauricio (Battaglia) que es mi socio, empecé y aprendí a pelear. Después, ya como profesional, todo lo que aprendí es con Ema, sobre todo en el salto de amateur a profesional.

¿Vos sos campeón mundial amateur?

Sí, pero que el Mundial haya sido amateur no significa que no hayan competido profesionales. Yo me hice profesional ahora, pero podés ser profesional e ir al Mundial amateur. La única diferencia es que en el amateur peleas con protecciones y no hay premios en dinero. 

¿Vos ganás o gastás plata con el kick boxing?

Yo vivo de esto, tengo mi gimnasio y además compito, pero es mucho también lo que invierto en mi carrera. Tengo un par de sponsors chicos a los que quiero mucho y ahora me empezó a ayudar la Municipalidad de Las Heras, sobre todo con los pasajes.

¿Qué consejo le darías a un chico que quiere competir en este deporte?

Que se entrene, que haga vida sana y que sea disciplinado. Siempre digo que hay que perseguir los sueños y el que quiera dedicarse a algo que lo haga sin aflojar. Van a haber altos y bajos, siempre, pero se llega. Y siempre se necesita una pizca de suerte.

¿Cuándo tuviste suerte?

No fue en el ring sino afuera, con la gente que he conocido y que me ha ayudado mucho como el Profe Albino (Albino Orquera) de España o tipos como Cristian Bosch y Carlos Suárez, que son de la WKF en Argentina. Suárez me regaló la inscripción al Mundial porque yo no podía pagarla. Eso lo valoro mucho.

¿Es peligroso hacer kick boxing?

No, es peligroso si no estás bien preparado. Antes había profesores que no sabían y eso puede ser peligroso. Después, el riesgo de lesiones está en todos los deportes.

¿Cómo te llevás con la violencia en la calle?

No me gusta. La violencia es algo que tiene más que ver con la falta de educación. Acá un profe ve que alguno se pelea en la calle y lo echa de la Academia. Además, cuando entendés el daño que le podés hacer a una persona con un golpe te das cuenta el cuidado que hay que tener. Un par de veces me quisieron robar y me defendí, pero nada más.

¿Por qué te dicen Toro?

Mi estilo es muy aguerrido, siempre para adelante. Y en la final del Mundial mis compañeros me gritaban ‘Dale Toro’, una periodista de Los Andes vio el video, me apodó así y quedó.

¿Cómo entrenás la parte mental?

Cuándo me pongo un objetivo, me enfoco en eso y siempre pienso en ganar. Lo que más me cuesta es cuando tengo que perder peso muy rápido y ahí el que me ayuda es Emanuel.

¿Cuál es tu mayor virtud y tu peor defecto como deportista?

Mi virtud es mi constancia. No soy habilidoso, pero he llegado a ser bueno entrenando mucho. 

Lo llama a su entrenador que responde: “La mayor virtud es la dedicación, el trabajo duro y el esfuerzo. Y algo complicado es que es muy burro y a veces no hace caso, pero es más por su edad”.

¿Es muy difícil hacer paralelamente Kick boxing y MMA?

Hay que tener una cabeza distinta para cada cosa. La preparación es similar, solo se agrega la lucha de piso en las MMA, que es algo que ahora estoy arrancando a entrenar más.


¿Cuáles son los objetivos para el 2022?

Tengo un objetivo grande en las MMA, pero todavía no puedo contar nada porque no es seguro. Si te puedo decir que quiero pulirme como profesional y pelear todo lo que pueda. Ahora también me salió una posibilidad de un Súper 8 por el título de la WKN que es un título argentino, en 72 kg, y voy a ir por todo.

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