Desde una mirada enfocada en las pymes, el programa representa un cambio de enfoque en la política pública comercial. Ya no se trata únicamente de fiscalizar, sino de acompañar a los comerciantes en un proceso progresivo de profesionalización. La propuesta apunta a reducir la informalidad, fortalecer la confianza de los consumidores y mejorar la competitividad en un contexto económico desafiante.
Leandro Roldán, director de Fiscalización, Control y Tecnología Agroindustrial, explicó que el programa se integra a un nuevo paradigma de desarrollo comercial. “A las capacitaciones que desarrollamos para potenciar a los comerciantes, hoy sumamos asistencia concreta para garantizar que puedan adecuarse al marco legal y consolidar negocios más formales y competitivos”, señaló.
El esquema de implementación contempla cuatro etapas. En primer lugar, se realizarán relevamientos territoriales a través de visitas no sancionatorias que permitirán conocer la realidad integral de cada comercio. Se evaluarán aspectos vinculados a la exhibición de productos, cumplimiento normativo visible, relación con consumidores y necesidades específicas de cada zona. La información obtenida servirá como base para diseñar acciones de capacitación y acompañamiento ajustadas a cada realidad.
La segunda etapa estará centrada en la formación. Se brindarán capacitaciones, talleres, conferencias y asesoramiento técnico orientados a mejorar las prácticas comerciales y fortalecer el conocimiento sobre obligaciones y derechos. Para muchas pymes, esta instancia funcionará como una oportunidad de actualización en gestión, digitalización y normativa vigente.
Posteriormente se avanzará en un diagnóstico integral. Un profesional del programa analizará el modelo de negocio, los procesos internos, la comercialización, el capital humano, las finanzas, la transformación digital y el cumplimiento normativo. Cada comercio recibirá un informe técnico con un plan de mejora concreto, lo que convierte a la iniciativa en una herramienta de consultoría aplicada al comercio minorista.
Finalmente, se desarrollará la instancia de control y fiscalización correspondiente para verificar la implementación de mejoras. La lógica del programa busca evitar que el comerciante llegue a una sanción por desconocimiento, reduciendo la probabilidad de multas mediante prevención y acompañamiento técnico previo.
En paralelo, el Ministerio anunció el cronograma anual de actividades 2026, que incluirá capacitaciones y conferencias en todos los oasis productivos de la provincia. Entre las acciones previstas se destacan talleres virtuales de Excel en distintos niveles, un diplomado virtual que se extenderá de mayo a septiembre, encuentros sobre creatividad y marketing digital, un foro provincial en agosto y conferencias en Zona Sur, Zona Este y Valle de Uco. El año cerrará con un acto y la entrega de la distinción Comercio Responsable.
Además, se realizarán relevamientos mensuales sobre precios, abastecimiento, competencia, logística, tendencias de consumo, tecnología e innovación, integrando el trabajo territorial con la agenda de fiscalización.
Con esta nueva etapa, la provincia busca consolidar un comercio más ordenado y sostenible, entendiendo que la formalización no solo reduce riesgos legales, sino que también mejora el acceso al financiamiento, fortalece la relación con proveedores y genera mayor confianza en los consumidores. Para el sector pyme, el desafío será asumir el proceso como una oportunidad estratégica para crecer en competitividad y consolidarse en el mercado.
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