La enóloga mendocina que es furor en San Juan por el vino “Garage” que produce en su casa junto a su esposo

(Por Carla Luna) Juliana Rauek  estudió en la Facultad de Ciencias Agrarias de UNCuyo, donde conoció a su esposo Felipe (oriundo de San Juan).  Así fue como soñaro juntos un proyecto enológico y una familia que hoy crece en el Valle de Tulum. Los secretos de un vino que agota partidas. Informe especial de InfoMendoza.
 

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Con la  experiencia de grandes bodegas como Viña Cobos y Peñaflor, el paso por una cooperativa vitivinícola en Montpelier (Francia) y el primer empleo en la cava de Lyon, Juliana Rauek , la mendocina, nacida en Maipú apostó a la elaboración propia en el año 2016. Hoy es un éxito en la provincia de San Juan, donde vive. 

Juliana estudió en la Facultad de Ciencias Agrarias de UNCuyo donde conoció a su esposo Felipe (oriundo de San Juan).  Así fue como soñaron  juntos un proyecto enológico  y una familia que hoy crece en  el Valle de Tulum.

El término garage se comenzó a usar en Francia para pequeños productores que no tenían bodegas y vendían su uva pero se guardaban un poco para hacer su propio vino. Este concepto llega a Argentina con la idea de partidas chicas con mucho foco en la calidad. Así Juliana y Felipe vivieron experiencias laborales en Francia donde se vieron conquistados por la idea. De esta manera nace Elefante Wines son “Vinos de garage” porque literalmente se elaboran en un garage.
 
Las uvas provienen del Valle de Pedernal, a 1.400 msnm, el  cual se encuentra entre Mendoza y San Juan. Después  de una hora de traslado, el camión llega al barrio cargado,  ingresa  al garage de la casa donde la deposita para comenzar la elaboración. “Si bien la acción podría asombrar a los vecinos, ya saben que una vez al año llega la uva como si fuera un pedido de supermercado”, comenta sonriente Juliana en el lugar donde sucede toda la acción: “Hacemos todo acá con los materiales de la asociación”.

Es que los jóvenes emprendedores son miembros de la Asociación de Vinos Artesanales, la cual funciona como una cooperativa donde todos sus miembros pueden  acceder a maquinarias para la elaboración como moledoras, filtros y prensas, entre otros. “Es una cooperativa que permite que el costo de producir no sea tan alto. Nosotros compramos tanques de acero, barricas, e insumos”, detalla en una entrevista con InfoVino e InfoMendoza

De una prueba piloto al mercado
En el 2013 realizaron una elaboración que  funcionó como prueba piloto. En 2015 realizaron la  primera producción con más expectativas, por lo que aumentó en volumen y lo colocaron en barricas para que descansara durante un año en unas de las habitaciones de la casa que ellos mismos habitan. 

Así fue como, la boda de Felipe y Juliana tuvo un tercer protagonista: Elefante Wines se presentó a los invitados que fueron los primeros catadores. De esta manera, Juliana y Felipe dieron puntapié inicial no sólo a su proyecto de vida sino también al sueño de crear su propio vino.
 
Actualmente elaboran 12.000 botellas al año con venta directa a través de redes sociales y en algunas vinotecas en San Juan y Mendoza. En la provincia se puede encontrar en Mister Butini ubicado en Palmares Mall. “Siempre se nos acaba antes que llegue la nueva producción. Genera expectativa  y demanda antes de que esté terminado. Tratamos de tener un precio racional para la calidad del vino”, explica la enóloga, quien confiesa que el proyecto inició con vinos de garage pero que en un futuro espera que prospere hacia una bodega boutique. “Vivimos en una casa tomada por el vino” bromeó la enóloga. 

Elefante Wine y sus productos 
Con el paso del tiempo, la bodega garage trabajó diferentes líneas. Su entry level denominado Elephant Gun se traduce del inglés como un arma de doble caño que se usaba para cazar elefantes en África. Era una escopeta que se caracteriza por ser explosiva y este sentido simbólico se traslada al vino del año porque no tiene madera, es frutado y explosivo. Es un vino ácido, nuevo y joven que se consume con una pizza o una picada. Su precio sugerido ronda los $ 350

La línea más alta con Malbec y Cabernet Sauvingnon reposa en un cuarto de la casa con barricas de roble durante 12 meses, lo cual se refleja en el nombre “Elefante (in the room)”, que además se refiere  a una frase conocida en inglés cuando hay un tema que no se quiere hablar pero continúa pendiente. “Es como ver un elefante en la habitación que todos, los ven pero nadie dice nada. La idea es que al descorchar este vino de guarda se puedan hablar todos los temas. Es un vino que rompe tabúes” explica Rauek y adelantó que en diciembre suman a esta línea un nuevo ejemplar: Pinot Noir. Elefante in the room se encuentra en el mercado en $ 500.

A la propuesta la completan Elefante Blanco, la línea de vinos blancos con Sauvignon Blanc fresco y frutado ($ 300) y Chardonnay que lleva 6 meses de barrica ($ 350). En Tailandia, tener un elefante blanco era sinónimo de prestigio y mantenerlo implicaba un gran esfuerzo, un poco de ese esfuerzo se manifiesta en esta pequeña bodega de garage de estos dos jóvenes soñadores y emprendedores. 

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